El Rey está desnudo | Cultura | EL PAÍS

by karlotti

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/11/actualidad/1334167187_822254.html

Y para rematar por el momento el asunto GÜNTER GRASS, es decir el asunto de la hipocresia como estado permanente del saqueador, Juan Cruz escribe algo a lo que no cabe ponerle adjetivo. No se sabe si dice arre o so, siendo el burro el bien pensante, que nos enferma-

Y dice “pero a la vista de la reprimenda universal”…Pero quien le ha echado reprimenda alguan a Grass? Le han crucificado los de siempre, y unos cuantos nos hemos pronunciado, no a su favor sino coincidentes con su actitud de libertad absoluta sin tener en cuenta el “que diran los que nos adminsitran la vida”

Aqui el articulo y el poema, una vez mas para que lo lea la persona de buena voluntad:

“Es como si Grass señalara la luna, o como si dijera que el Rey está desnudo cuando muchísima gente renuncia a mirar la luna o como si todo el mundo pensara que el Rey está ricamente vestido. El debate no es pues la luna ni el vestido, sino el dedo y el niño, y contra el dedo han ido. El propio Grass ha dicho, después de publicar sus tan polémicos versos, que quizá en vez de decir “Israel” en el poema tenía que haber hablado del Gobierno de Israel. Sin duda hubiera hecho bien el viejo poeta. Pero a la vista de la reprimenda universal que ha recibido por advertir que ve un peligro donde otros lo ven solo a él desnudo y con Hitler seguramente el diapasón de los ataques no hubiera bajado demasiados decibelios.

Se trata de que no hable, nunca. Por mal poeta, por hablar a destiempo, por no darse cuenta de que una vez cometido un error, ya es erróneo hasta respirar.”

EL ARTICULO COMPLETO

El POema, pues un poema es:

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor…
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

Traducción de Miguel Sáenz. El texto original en alemán se publica hoy en el diarioSüddeutsche Zeitung.

 

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