La primera mitad del decenio caracterizado esencialmentepor la desarticulación geopolítica

by karlotti

http://www.leap2020.eu/La-primera-mitad-del-decenio-caracterizado-esencialmentepor-la-desarticulacion-geopolitica-mundial_a5886.html

La crisis, al no haber sido anticipada por los dirigentes mundiales, adquirió su propia dinámica. En 2009 los esfuerzos financieros, sin precedentes históricos, de Estados Unidos, Europa, China, Japón y de otros países sólo permitieron dos cosas: anestesiar a los cuerpos sociales de los diferentes países para retrasar una violenta reacción político-social y salvar, sin reformarlos, a las grandes entidades financieras. Todo eso se ha realizado a costa del endeudamiento ya insostenible de los Estados, la transformación de una parte muy importante de la economía mundial (alrededor del 30%) en “economía zombie” (es decir, sobreviviente sólo gracias a las asistencias públicas directas o indirectas o bien a la manipulación de las normas contables) y de una creciente desconfianza de las opiniones públicas occidentales en toda las clases dirigentes; sospechosas con razón de ser únicamente representantes de los más poderosos intereses financieros. Paralelamente a estos fenómenos muy visibles, a corto o mediano plazo, la crisis encarna otras tendencias seculares que modifican profundamente el orden mundial que conocemos: particularmente el (re)surgimiento de China e India y el fin de un mundo centrado en Occidente. La década que comienza será el teatro de la interacción de estos dos “tiempos” de la crisis que aunque no son idénticos están correlacionados. A escala de una década las tendencias seculares pueden considerarse como datos, es decir como fenómenos respecto a los cuales podemos prepararnos sin poder realmente afectar su desarrollo; mientras que los otros fenómenos, cuyas duraciones varían entre 2 y 5 años en término medio, por el contrario pueden ser influidos directamente por las decisiones humanas (de los dirigentes y/o de los pueblos). 

La primera parte de la década que se inicia estará caracterizada esencialmente por el surgimiento de crecientes tendencias seculares que determinan el fin del occidentalismo y además por las consecuencias de la crisis financiera y en especial por las decisiones que se tomaron en 2009. Estas últimas han conducido al sobreendeudamiento de los Estados y en particular del pilar del orden mundial de los últimos decenios, Estados Unidos. Siendo China el vehículo privilegiado de las tendencias seculares actuantes y por sus parte Estados Unidos el país núcleo de la crisis como de sus consecuencias (1), podemos afirmar que son las relaciones sino-estadounidenses las que determinarán el ritmo y la amplitud de los conflictos que experimentaremos desde ahora hasta mediados de los años 2010-2020. Paralelamente, los otros actores (poderes nuevos, antiguos o reinventados (2)) sin duda actuarán y reaccionarán durante los próximos años, de acuerdo con la evolución de las relaciones Estados Unidos-China y sus consecuencias, o bien basados en sus propias anticipaciones sobre el mundo de las próximas décadas. Muy probablemente de este grupo puedan nacer iniciativas e ideas más fértiles para evitar que la segunda parte de la década no se transforme en una caída a los infiernos de la mayor parte del mundo y permita de aquí a 2020 que tome forma estable un nuevo orden mundial. Habida cuenta de lo ocurrido desde el comienzo de la crisis, el tándem Estados Unidos-China tiene muy pocas posibilidades de evitar una confrontación estéril. Ni los dirigentes chinos ni las élites estadounidenses parecen ser capaces de hacer otra cosa que no sea defender o promover sus propios intereses. Los conflictos entre ellos y las consecuencias internas entre ambos países acaparan toda su atención, dejándoles poco espacio para pensar en el porvenir del mundo. Dicho esto, por supuesto que nada garantiza que las contribuciones de los otros protagonistas serán suficientes para desviar al mundo de un juego de suma cero y en consecuencia de los conflictos entre bloques como lo que se impondrá rápidamente en la relación Estados Unidos-China. Es, por otra parte, la razón por cual se presentan dos crónicas del futuro en este libro. La principal diferencia entre ellas es este factor, las divergencias en la evolución que se reforzarán durante la segunda mitad de la década. 

Pero no anticipemos (por una vez) el final del libro. Primero veamos la posible evolución de los principales actores geopolíticos de la década 2010- 2020 con más detalle, así como el marco general de sus interacciones. Esta evolución será probablemente una cadena de acontecimientos que conducirán a la descomposición del actual sistema internacional, particularmente a través del colapso y la parálisis de las principales instituciones internacionales, de los nodos estratégicos del sistema monetario y financiero mundial y el inicio de un proceso de reestructuración de los principales actores globales como Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, Asia y América Latina, oscilando entre el comienzo de la desarticulación para algunos y la reorganización para los otros. 

“Crisis mundial – Encaminados hacia al mundo de mañana” de Franck Biancheri

Advertisements