La corte del rey Juan Carlos y el capitalismo de amiguetes

by karlotti

La corte del rey Juan Carlos y el capitalismo de amiguetes.

 

La corte del rey Juan Carlos y el capitalismo de amiguetes

BOCETO DE LA “RUTA” SEGUIDA POR EL MONARCA PARA HACERSE MULTIMILLONARIO

AQUÍ DOS ARTÍCULOS QUE PONEN DE RELIEVE, SON EN REALIDAD UN BOCETO, DE LOS DIFERENTES VERICUETOS Y DE LAS AMISTADES CON LAS QUE EL MONARCA TEJIÓ LA RED PARA COSECHAR UNA FORTUNA QUE HOY SÍA SIGUE SIENDO UN SECRETO.

SON DOS ARTÍCULOS QUE NO TIENEN DESPERDICIO PUES PONEN A MANO LAS CARTAS NAUTICAS, Y LAS CARTAS DE NAVEGACIÓN DE LAS SINGLADURAS DEL “BRIBÓN”

El Rey Juan Carlos ofrece las ventajas de España como socio que ha superado la recesión

La corte del rey Juan Carlos y el capitalismo de 

amiguetes

El monarca español se ha rodeado durante su mandato de grandes empresarios a los que ha ayudado en sus negocios gracias a sus contactos con dictadores de países emergentes

Villar Mir, presidente de OHL al que regaló un marquesado; Borja Prado, presidente de Endesa; y los Carvajal y Urquijo forman entre otros su círculo de íntimos en el Ibex 35

Ha sido amigo de Gerardo Díaz Ferrán y de Arturo Fernández, uno en la cárcel y el segundo salpicado de multitud de escándalos por la forma de gestionar sus empresas

http://www.eldiario.es/economia/capitalismo-amiguetes-corte-Juan-Carlos_0_266674329.html

El momento elegido por el rey para retirarse es de todo, menos casual. Además de esperar a que pasaran las elecciones europeas, el monarca ha aguantado hasta pasear,en tres viajes maratonianos, a los principales empresarios del país por la Península Arábiga. El rey, falto de fuerzas y salud, ha gastado su último cartucho como monarca en ayudar a los que han sido durante 39 años algunos de sus mejores amigos: los grandes hombres de negocios españoles.

La vida de Juan Carlos está íntimamente ligada a empresarios de toda la vida. De los de montería, caza y marquesado, este último otorgado por el propio monarca. En su círculo de ocho amigos forzados de la adolescencia –fueron seleccionados como pandilla ad hoc–, contó con hijos de familia de banqueros, como su inseparable Jaime Carvajal y Urquijo, cuya familia puso a disposición de la familia real la finca que serviría de improvisado colegio para el monarca y sus amigos.

Carvajal ha ocupado la presidencia de Ford España, firma del motor que algunos aseguran que el rey ayudó a instalarse en España. Ha pasado por los consejos de Telefónica, Unión Fenosa, Repsol y Ferrovial, y ayudó a la toma de control por parte de un fondo estadounidense de Parques Reunidos. Su hijo, Jaime Carvajal Hoyos, es el segundo de a bordo de Apollo, lo que se conoce como fondo buitre, uno de los lugares favoritos en los que están recalando los “bien conectados” de la jet set empresarial.

De esta prefabricada cuadrilla de adolescentes, destaca también por su buena posición empresarial Fernando Falcó, marqués de Cubas y marido de Esther Koplowitz, una de las principales multimillonarias españolas, dueña de FCC. Falcó era consejero de FCC antes que marido de la jefa, y su background profesional pasaba sobre todo por la presidencia del RACE, donde canalizaba su pasión por los coches. También prestó servicios como consejero a Sogecable y asesoró a Citröen y a la mutua Asepeyo. En la pandilla terminó otro financiero, José Luis Leal, que llegó a presidir la Asociación de Banca Privada, estuvo en nómina de BBVA y fue consejero de Prisa. También se dedicó a los negocios Alonso Álvarez de Toledo, en este caso al mundo ganadero.

Aunque estos fueron los amigos escogidos para el joven Juan Carlos, el rey continuó trabando amistad con otros conocidos empresarios en su vida adulta. El más conocido, ya fallecido, fue Manuel Prado y Colón de Carvajal, al que presentó su primo (y parte de aquel dream team de ocho) Carlos de Borbón y dos Sicilias en una cena. Manuel Prado es el que realmente ha pasado a la historia como “amigo del rey”. Prado fue el administrador de sus finanzas, y llegó a entrar en la cárcel condenado por un fraude millonario a los dueños de KIO. Prado fue senador por designación real en 1977 y luego desempeñó cargos en empresas públicas, como la presidencia de Iberia.

La turbia historia de Prado no ha ensombrecido el linaje familiar. Su hijo, Borja Prado, ha tocado lo más alto del Ibex 35 con la presidencia de Endesa y también como representante español del grupo financiero italiano Mediobanca. El hijo del amigo del rey es consejero, además, en Mediaset..

De caza con Díaz Ferrán

Aunque sin duda Prado es el empresario con más sombras que ha estado íntimamente ligado al rey, otros muy cercanos han dado con sus huesos en la cárcel. Es el caso de Gerardo Díaz Ferrán, quien durante su época al frente de la patronal presumía constantemente de su amistad con el rey, algo de lo que también hace gala su concuñado, y aún vicepresidente de CEOE, Arturo Fernández.

No está documentado cómo surgió la amistad de Díaz Ferrán y el rey, ya que el empresario madrileño era de orígenes relativamente humildes. El de los posibles era su socio Gonzalo Pascual, ya fallecido. De lo que sí hay pruebas gráficas es de que su amistad se fortalecía conaficiones comunes , como la caza. La foto para la posteridad la conseguió el digital La Celosía, que mostró al rey con Díaz Ferrán, Jaume Matas (también condenado) y Arturo Fernández en una montería en Alamín, una finca del dueño de Marsans.

La amistad entre el rey y el ahora finado llevó a que el primo del rey, Carlos Borbón (el que le presentó a Prado), acabara como consejero en Marsans. El primo del rey se libró por los pelos de testificar en el juicio al alegar una “enfermedad mental” que le impedía responsabilizarse de los sucesos cometidos en la gestión de la empresa turística. Sin embargo, y pese a la enfermedad, siguió como consejero de la inmobiliaria Reyal Urbis y de Cepsa, petrolera que abandonó dos años después de no comparecer ante la Justicia.

Cepsa es, precisamente, otra de las empresas pilares en el haz de relaciones monárquicas. Su dueño actual, IPIC, es uno de los fondos soberanos de Abu Dabi, uno de los emiratos que mejor relación tiene con la familia real española. La asociación entre la petrolera y el fondo comenzó en 1988 y se fue intensificando hasta culminar con la compra de la compañía en 2011. Pese a ser propiedad del emirato, Cepsa se apunta a los viajes que hace el rey con empresarios por los países árabes.

Con muchos de sus amigos fallecidos o envueltos en escándalos –de los últimos es el empresario Patxi Garmendia, detenido en la operación Emperador–, uno de los pocos grandes empresarios aún en activo que presume de su relación con el rey es Juan Miguel Villar Mir. El presidente de OHL, marqués por la gracia de su majestad y ligado al régimen franquista, es también consejero de Banco Santander y uno de los empresarios más añejos que corona una empresa del Ibex 35. Pero Villar Mir no se libra de las sombras en su historial, como otros amigos del rey. Su principal mancha, la más molesta, aparecer en las anotaciones manuscritas de Luis Bárcenas como uno de los donantes secretos del Partido Popular.

Además, Javier López Madrid, el marido de la hija de Villar Mir -Silvia- es uno de los pocos amigos personales del príncipe Felipe que no comparte círculo de amistades con el entorno de su padre.

 

Botín le pagó el viaje de novios

Tampoco se puede olvidar la relación que mantiene el rey con el principal banquero de España, Emilio Botín, que forma un triángulo con su consejero, el marqués de Villar Mir. Según este extenso artículo del periodista Jesús Cacho (ahora director de Vozpópuli) en la que se explica con todo lujo de detalles la relación de este trío, fue Botín el que financió el viaje de novios de los pobretones príncipes recién casados, Juan Carlos y Sofía.

La historia financiera de la familia real siempre aparece entrelazada a la banca privada (desaparecida tras la crisis) de Santander: Banif. Este lunes mismo fue Emilio Botín uno de los que más se deshizo en elogios hacia el papel del monarca, que también ha contado entre sus amistades con altos cargos de BBVA, como José Ángel Sánchez Asiaín, que llegó a presidir la entidad bilbaína.

Para ver de un vistazo cómo los títulos nobiliarios y la cercanía al monarca han copado los puestos ejecutivos en las grandes empresas cotizadas sólo hace falta echar un vistazo a este resumenque publicó eldiario.es hace apenas unos meses. Poco o nada se ha ocultado esta facultad del rey para entablar relaciones con lo más trufado del empresariado dentro y fuera de las fronteras españolas, lo que en realidad, se ha considerado como un activo. El hecho de que fuera un empresario saudí (contacto de la familia saudí en España) el que le pagara el nefasto viaje a Botsuana o las relaciones con la conseguidora comercial Corinna – también ligada a Arabia Saudí– fueron algunas de las últimas luces rojas que extendieron la alerta sobre el carácter supuestamente desinteresado de estas mediaciones.

 

 

 

Todo este sospechoso entramado de relaciones personales, al que el monarca ha paseado por el mundo, se queda ahora un poco huérfano. El sucesor, Felipe, no ha sido nada proclive a dejarse fotografiar con empresarios. Por su edad y formación, ha tenido pocos contactos con el mundo empresarial en el que se desenvolvía su padre y ha optado más por conservar los amigos del colegio (un colegio pijo pero normal), el mundo del deporte y la joven aristocracia europea, especialmente la familia real griega y la búlgara.

Además, el rey no ha delegado en Felipe en sus viajes a algunos de los países favoritos para los empresarios españoles, como el Magreb y los países árabes. Por ahora, además de estas expediciones en las que el rey ha hecho lo que algunos medios gustan de calificar como “embajador de la Marca España”, el todavía príncipe Felipe le tendrá que relevar en las fructíferas comidas del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC). Un lobby de lobbies con 16 empresarios más cercanos a la generación del monarca saliente que del heredero entrante.

En cualquier caso, dos de los últimos actos en la vida pública del monarca quedarán ligados para siempre a esta suerte de capitalismo de amigos con títulos nobiliarios que durante años ha medrado a su alrededor. Por un lado, el viaje a Arabia Saudí y Qatar, del que regresó el 19 de mayo, pocos días depues de que el BOE publicara el último marquesado concedido a un empresario, David Álvarez, presidente de Eulen. Los últimos actos en 39 años de hoja de servicios, el último hálito de la soberanía, han sido para las grandes empresas.

Y TODOS ELLOS CON LOS PIES BIEN HUNDIDOS EN EL FRANQUISMO.

Emilio Botín y Don Juan Carlos charlan amistosamente (EFE)

El Rey y el marqués de Villar Mir


http://www.elconfidencial.com/con-lupa/2011/rey-botin-marques-villar-mir-20110213-6987.html

La destacada y dilatada trayectoria de don Juan Miguel Villar Mir al servicio de España y de la Corona merece ser reconocida de manera especial, por lo que, queriendo demostrarle mi Real aprecio, vengo en otorgarle el título de Marqués de Villar Mir para sí y sus sucesores, de acuerdo con la legislación nobiliaria española. Dado en Madrid, el 3 de febrero de 2011”. La sorpresa se adueñó del Elenco de Grandezas y Títulos  Nobiliarios Españoles cuando, al día siguiente, se conoció la decisión de Juan Carlos I de embellecer el currículum del dueño del Grupo OHL. El celoso y selecto club nobiliario español, siempre dispuesto a la crítica soterrada con un Rey que desde la Restauración de 1975 ha “pasado” ampliamente de sus Pares, ha tardado varios días en reponerse de ese pintoresco título otorgado al tiempo aVicente del Bosque, y sigue preguntándose perplejo qué motivos han aconsejado la concesión del marquesado al acaudalado empresario. “Supongo que le habrá hecho más de un favor”, aseguraba días atrás un Grande de España, “pero por la  misma razón debería hacer a FlorentinoMarqués de Pérezy lo mismo al resto de ricachos madrileños”.

No han sido uno sino muchos los favores dispensados por Juan Miguel Villar Mir (JMVM), 80 años el próximo septiembre, a Juan Carlos de Borbón a lo largo de las últimas décadas. Príncipe incierto en el tardofranquismo y después Rey sometido a los vaivenes de los poderes fácticos, militares por supuesto, tras la muerte de Franco, el Monarca, apodado el Breve por la única fuerza política organizada, el PCE, en vida del dictador, necesitó del favor de algunos hombres importantes dispuestos a sostener la Institución en la sombra hasta transformar tal brevedad en largueza, nada menos que 35 años ya. Uno de esos hombres clave tras las bambalinas de nuestra historia reciente fueEmilio Botín-Sanz de Sautuola y López (1903-1993), padre del actual presidente del Santander, cuyo importante papel en la transición sigue siendo ignorado por el gran público.

Fue Botín II quien regaló un millón de pesetas de la época a un Juan Carlos recién casado con Sofía de Grecia, para que los novios pudieran financiar la vuelta al mundo que emprendieron como viaje de bodas, porque el joven Príncipe no disponía de ese dinero. En realidad no tenía donde caerse muerto, de modo que Don Emilio hizo más, le fue haciendo una cartera de inversiones capaz de soportar el entonces nada ostentoso tren de vida de la pareja. Todo lo cocinaba el banquero y todo eran sorpresas para un Príncipe que paulatinamente iba descubriendo “sus” inversiones y que, en lugar de alegrarse, protestaba porque “no le gustaba tal o cual empresa…”, en palabras de un testigo de la época. El recuerdo de aquellos años de penuria, asociado a la escasez heredada de su padre, el conde de Barcelona, llevó a Juan Carlos a la subliminal emulación de la conocida frase de Scarlett O´Haraen Lo que el viento se llevó: “A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre…”

El banquero cayó de inmediato fulminado por los encantos del ingeniero, su mente cartesiana, su rapidez analítica, su ingenio, su chispa. Su inagotable capacidad de trabajo. Un tipo singular, casi un “hijo espiritual” para Botín II

De acabar con las miserias se han encargado en las últimas  décadas muchos hombres con posibles, algunos más importantes que otros: Botín II en los primeros tiempos; Alfonso Escámez(presidente que fue del Banco Central) después; Mario Condemás tarde; Alberto Alcócer en fecha más reciente. Y siempreManolo Prado y Colón de Carvajal como administrador (“intendente real”) y comisionista de lujo. Otros muchos han desfilado de forma más o menos constante –caso de Javier de la Rosa– por la Zarzuela ajustando los radios de la rueda de la notable fortuna que hoy atesora el Rey, pero ninguno lo ha hecho de forma tan discreta como Villar Mir, un hombre que, a tono con el impresionante currículo académico que le distingue, ha demostrado su talento huyendo siempre de los focos, siempre amparado en la sombra. A diferencia de tantos otros personajes rehenes del virus de la fama, JMVM sació su apetito de popularidad con una breve estadía, apenas seis meses, como vicepresidente Económico y ministro de Hacienda de Arias Navarro, primer Gobierno de la Monarquía, año 1976. A partir de aquella experiencia, decidió retirarse a la cartuja donde se pergeñan los grandes negocios lejos de testigos incómodos.

Ya antes de su fugaz paso por la política le había conocido Emilio Botín López. El banquero cayó de inmediato fulminado por los encantos del ingeniero, su mente cartesiana, su rapidez analítica, su ingenio, su chispa. Su inagotable capacidad de trabajo. Un tipo singular, casi un “hijo espiritual” para Botín II. Fue él quien lo recomendó a Juan Carlos y quien de forma paulatina lo fue metiendo en Palacio casi con calzador. El patronazgo del banquero sobre JMVM llegó a ser casi absoluto. Se vio con claridad con motivo de la privatización, año 1986, de la división inmobiliaria de Rumasa, el imperio expropiado a Ruiz-Mateos por Miguel Boyer, 10.500 millones de las antiguas pesetas en juego, donde el empresario competía con Gerald Ronson, (Grupo Heron). Don Emilio quiso poner paz y forzó una cena en la mansión del nuevo marqués en Puerta de Hierro: “Tenéis que poneros de acuerdo”. El ágape, del que fue testigo el también ex ministro Alberto Oliart, hoy presidente incorrupto de TVE, terminó como el rosario de la aurora.

Una fortuna cercana a los 6.000 millones de euros

 

El británico acudió al día siguiente a contarle a Botín el final de la aventura: “los puentes han saltado por los aires”, lapidaria frase que éste ratificó con un resignado “me lo temía”, agua destilada del profundo conocimiento que el cántabro había ido haciendo de un hombre cuya agresividad, cuya dureza a la hora de cerrar un trato, a menudo no ha conocido prejuicio ni norma moral en cuyo altar sacrificar un buen negocio. “Eso sí, si ganáis la operación la tenéis que hacer con el Santander”, pidió el banquero. Como tantos otros empresarios de éxito, como uno más de los Florentinos que pueblan la piel de toro, JMVM es un convencido de que en España todo el mundo tiene un precio. No lo tuvo fácil con el Gobierno de Felipe González. A Ronson se lo dijo Claudio Boada, a la sazón presidente del Banco Hispano: “A Juan Miguel los socialistas no le darán nunca ni agua”. Felipe, muy crítico con su pasada gestión al frente de Hidronitro y Altos Hornos de Vizcaya, lo consideraba un ejemplo de especulador, un cazador de gangas sin escrúpulos, engalanado por la prensa bobalicona de “reflotador de empresas en crisis”, y otrosí opinaba su ministro Solchaga.

La división inmobiliaria de Rumasa fue para Heron, y Villar se dejó en el camino los 23.000 millones de beneficios fiscales, auténtico meollo de la operación. No importa, el señor marqués ya estaba levantando una fortuna con la compra-venta de empresas en crisis y negocios inmobiliarios varios, de la mano de su socio José Luis García-Villalba, ingeniero de Caminos también, recientemente fallecido. Tras dar en 1987 el gran salto con la adquisición por una peseta de Obrascón, que más tarda fusiona con Huarte y Laing, origen del Grupo OHL, JMVM aparece en diciembre de 1993 en el balance del Banesto expropiado con créditos por importe de 17.500 millones de pesetas que él y su mujer habían avalado con su fortuna personal –indicio de la fortaleza ya del grupo familiar- y que sin embargo el Banco de España dio como fallidos. Un chollo para Emilio Botín RíosBotín III, que cobró por partida doble: del FGD que dotó esos créditos, y del propio JMVM que los pagó religiosamente.

Emilio Botín y Don Juan Carlos charlan amistosamente (EFE)

Hoy la fortuna del empresario ennoblecido, centrada en el grupo que lleva su nombre –con negocios de energía, siderometalurgia, fertilizantes, construcción e inmobiliario- ronda los 6.000 millones de euros, un billón de las antiguas pesetas. Solo OHL vale en Bolsa 2.400 millones de euros. Argumentos más que sólidos para un marquesado, en la mejor y más antigua tradición borbónica de ennoblecer a empresarios y banqueros. En 1789, mientras en Francia la Revolución se disponía a conducir al patíbulo a Luis XVI, en España Carlos IV convertía en conde al francés Francisco Cabarrús, fundador del Banco Nacional de San Carlos, precedente del Banco de España. De aquellos años procede el condado de la Reunión de Cuba o el marquesado de Santa Rita, ejemplo de burgueses que, enriquecidos en las Antillas, fueron ennoblecidos por decreto tras poner sus fortunas a los pies del Rey. En 1829, el pérfido Fernando VII hacía marqués de las Marismas del Guadalquivir al financiero de origen judío Alejandro Aguado. El entonces ministro de Hacienda, Luis López Ballesteros, aconsejó aludir en la carta ejecutoria a los “enormes recursos económicos aportados por Aguado para el fomento de la agricultura y la industria”, eludiendo el más pedestre argumento de los servicios pecuniarios prestados al Monarca. Más o menos como ahora. Pura tradición borbónica.

Trasiego de comisiones

 

JMVM es uno de los hombres que más ha ayudado financieramente al Rey. En los últimos tiempos el Grupo OHL se muestra particularmente activo en las monarquías de la península Arábiga y el Golfo de Pérsico, donde Juan Carlos I es considerado como un hermano. Este mismo mes, el grupo se ha adjudicado en consorcio un contrato en Kuwait por importe de 645,5 millones. Más importante es la construcción y explotación de la línea de alta velocidad Medina-La Meca en Arabia Saudí -6.000 millones que OHL compartirá con Renfe y Adif-, obras todas en las que se suelen trasegar importantes comisiones. La relación es tan estrecha que Juan Miguel recogió en su seno en fecha reciente al  responsable de relaciones con los medios de la Casa Real, Juan González Cebrián, un tipo de una pieza. Sellando el abrazo entre el empresario (que ha declinado atender las llamadas de quien esto firma) y Palacio está su yerno, Javier López Madrid, un ex Goldman, hoy consejero delegado del Grupo, por quien JMVN siente una estima perfectamente descriptible. Casado con Silvia Villar-Mir, hablamos de un miembro destacado de la reducida pandilla de amigos de Felipe de Borbón.

En Zarzuela defienden el nombramiento. “Decir que el empresariado merece este tipo de distinciones es hoy algo obvio. En este caso se trata del más antiguo relacionado con las grandes infraestructuras que tenemos en España, a quien nos encontramos por todas partes cuando viajamos por el mundo. Un hombre de antiquísima amistad con el Rey y un ejemplo para todos, además, porque a su edad sigue plenamente operativo”. Operativo y con mando en plaza. Todo lo vigila, todo lo supervisa, todo lo decide, “porque, aunque mi carné dice que voy a cumplir 80, mi verdadera edad genética son 70 años…”  Enérgico, duro, vital. Dispuesto, más Botín II que nunca, a seguir haciendo favores a quien le ha ennoblecido. Unidos ambos ya por una terca capacidad de lucha contra ese implacable tiempo biológico que urge la retirada. El uno al frente de la Dinastía, rechazando las presiones del Príncipe y su entorno para un traspaso ordenado de poderes; el otro descartando de plano ceder la dirección del imperio familiar a su hijo Juan Villar-Mir Fuentes. En la desierta plaza mayor española, he ahí dos hombres dispuestos a seguir manejando el timón. Dos resistentes.

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