Todos los caminos conducen a Alepo; por Jon Lee Anderson « Prodavinci

by karlotti

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Origen: Todos los caminos conducen a Alepo; por Jon Lee Anderson « Prodavinci

 

Todos los caminos conducen a Alepo; por Jon Lee Anderson « Prodavinci

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Fotografía de Reuters

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ARTICULO PUBLICADO EN Texto publicado en The New Yorker. Derechos exclusivos en español para Prodavinci.

Traducción de Mario Trivella Galindo.

POR Jon Lee Anderson 

Qué difícil es ahora volver a conjurar el generalizado optimismo público de la primavera de 2011, cuando Siria estaba envuelta en el apasionado levantamiento que fue proclamado una “Primavera Árabe”, un pico de fervor democrático que barría el Medio Oriente, una fuerza que parecía indetenible y abrumadoramente positiva. Mucho ha cambiado desde entonces. La emocionante “revolución” de la Plaza Tahrir de Egipto se degeneró en violaciones grupales y en la sustitución del presidente Hosni Mubarak por una nueva dictadura militar de culto; la revuelta de Libia llevó al espantoso asesinato de Muammar Qaddafi en Youtube, y dejó tras de sí un país en ruinas; ISIS extendió su alcance a partir de la guerra civil de Siria, para reactivar el conflicto sectario de Irak e iniciar una campaña mundial de terror que continúa actualmente.

Los líderes occidentales que una vez apoyaron y promovieron la Primavera Árabe como un vehículo para el cambio democrático en el Medio Oriente —Nicolás Sarkozy y David Cameron vienen a la mente— están fuera del escenario político o, como Barack Obama, están despidiéndose por última vez. Las reputaciones de estos tres hombres fueron mancilladas de distintas maneras por las decisiones que tomaron en relación al medio Oriente mientras estuvieron en el poder. Obama dio un paso atrás cuando estuvo al borde de una intervención militar luego de que el régimen sirio usara armas químicas contra civiles en 2013 y ahora será sucedido por Donald Trump en la Casa Blanca.

El otro gran tropezón de los gobiernos occidentales fue Libia, que desde el derrocamiento asistido por la OTAN de la dictadura de Qaddafi en 2011, ha estado sumergida en caos. Libia ahora existe en un estado de combate perpetuo entre distintos caudillos de guerra y sus milicias, se ha convertido en un trampolín de ISIS, y ha desestabilizado a gran parte de África del Norte. Adicionalmente, debido a las mafias traficantes que operan ahí con pocos impedimentos, los inmigrantes ahora convergen en Libia para hacer peligrosos cruces en bote hacia Italia. Miles de ellos han muerto.

Gracias, en gran medida, a dichos errores occidentales, el líder ruso Vladimir Putin ha pasado de ser un jugador de poca importancia en las periferias del Medio Oriente a ser el jugador de mayor poder. Cuando aviones de guerra rusos bombardearon hace unas semanas el último hospital funcional de la ciudad entonces controlada por los rebeldes sirios, Alepo, se hizo evidente que el fin se acercaba.

El líder turco Recep Tayyip Erdoğan se ha aprovechado consistentemente del caos de la región para aumentar su propio poder. Mientras tanto, Bashar Al-Assad no sólo se ha mantenido en el poder, sino que no tiene remordimientos. En una declaración que dio para celebrar la toma de Alepo la semana pasada, Assad dijo, “creo que luego de liberar Alepo diremos que no sólo la situación Siria, sino también la situación regional e internacional es diferente.”

En parte debido al conflicto sirio y sus continuas consecuencias, el futuro de la Unión Europea es incierto. Con la llegada masiva de refugiados, ha habido un surgimiento de sentimientos en contra de los inmigrantes en Europa, que se asemeja al movimiento de derecha alternativa americana en su intolerancia y odio sectario, especialmente hacia los musulmanes. Los asesinatos de civiles —en Europa y el resto del mundo (Túnez, Bangladesh, Egipto, Turquía)— por terroristas islámicos se han convertido en un suceso aterradoramente frecuente. A lo largo y ancho de occidente, un sentimiento de xenofobia desagradable se esparce. Hasta ahora, nos ha dado a Brexit y a Trump. En las elecciones francesas que se avecinan, ¿será Marine Le Pen la ganadora? ¿Será el siguiente escándalo terrorista en Alemania el fin de Ángela Merkel y lo que propiciará un ambiente de intolerancia social?

Mientras empieza el nuevo año, muchas preguntas fatídicas cuelgan de un hilo, que de una forma u otra, nos conduce de vuelta a Alepo.

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