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LIBIA: DE LA “PRIMAVERA” AL CAOS

Han pasado seis años desde que la Mafia Mediática comenzó a sembrar noticias sobre supuestas oleadas de protestas en Libia, donde la población disfrutaba de sanidad, educación y energía eléctrica g…

Origen: LIBIA: DE LA “PRIMAVERA” AL CAOS | EL BLOG DE CARLOS

 

Han pasado seis años desde que la Mafia Mediática comenzó a sembrar noticias sobre supuestas oleadas de protestas en Libia, donde la población disfrutaba de sanidad, educación y energía eléctrica gratuitas y la banca no aplicabaa intereses a los préstamos.

¿PROTESTAS ESPONTÁNEAS EN LA NACJÒN MÁS RICA DE ÁFRICA, DONDE LA POBLACIÓN DISFRUTABA DE MÁS DERECHOS SOCIALES QUE EN NORUEGA, SUECIA O DINAMARCA?

¿PROTESTAS ESPONTÁNEAS EN LA NACIÒN MÁS RICA DE ÁFRICA, DONDE LA POBLACIÓN DISFRUTABA DE MÁS DERECHOS SOCIALES QUE EN NORUEGA, SUECIA O DINAMARCA?

El término “primavera”, acuñado en las cloacas desde donde el millonario Soros preparaba la destrucción del país, fue sacudiendo las emisoras de radio y TV, mientras Occidente criminalizaba al gobierno del coronel Gadafi, acusándole de crímenes que jamás pudieron demostrarse.

Hoy, en 2017, esa presunta primavera fue un invierno brutal, que dejó una estela de destrucción y muerte, “gracias a los bombardeos democráticos de la OTAN“. Hoy, la reconstrucción del país parece tan lejana como la paz, la concordia, la libertad y la democracia.

En la actualidad, ese proyecto para reconstruir Libia podría asentarse en dos fuerzas decisorias: El Parlamento o Cámara de Representantes, ubicado en Tobruk y un gobierno títere instalado en Trípoli, apoyado por las Naciones Unidas, bajo el control de innumerables grupos armados, incluyendo al ISIS, amén de otros colectivos yihadistas que buscan enriquecerse con el petróleo y ampliar su dominio territorial.

Diarquía

El pasado 15 de febrero, los dos máximos representantes de esa diarquía, el parlamento, cuyo presidente es Aguilá Salah Issa y el jefe de gobierno, Fayez Al Sarraj, entraron en una fase de mutuo rechazo, por lo que la ONU se apresuró a montar una mesa urgente de negociaciones en El Cairo, contando con la venia de Egipto, que ambos dirigentes rechazaron, según informaba la Agencia de noticias turca Anadolu citando una declaración de Al Sarraj (por cierto, hijo de un ministro del derrocado rey Idris), quien en 2015 se autoproclamó por decreto presidente y primer ministro de la nación, sin que Occidente o Naciones Unidas pusieran el mínimo obstáculo.

Las conversaciones patrocinadas por Egipto pretendían abordar y solucionar las diferencias entre ambos dirigentes, pero todos los intentos para iniciar el diálogo han resultado infructuosos.

LA RECONSTRUCCIÓN DE LIBIA PODRÍA DURAR MÁS DE 50 AÑOS, MIENTRAS EN ESE TIEMPO OCCIDENTE SEGUIRÁ ESQUILMANDO EL PETRÓLEO DEL PAÍS

LA RECONSTRUCCIÓN DE LIBIA PODRÍA DURAR MÁS DE 50 AÑOS, MIENTRAS EN ESE TIEMPO OCCIDENTE SEGUIRÁ ESQUILMANDO EL PETRÓLEO DEL PAÍS

Paradójicamente, el gobierno de unidad nacional fue establecido en 2016 para superar la crisis que comenzó en 2014, cuando los poderes del estado se dividieron entre el parlamento de Tobruk, dominado por los islamistas y el ejecutivo con sede en Trípoli, fiel a Washington y Bruselas.

Por otra parte, Libia se quedó sin ejército, por lo que las mesnadas de mercenarios pululan a lo largo y ancho del territorio, erigiéndose indistintamente en partidarios de Salah Issa y de Al Sarraj, aunque la mayor parte militen en el radicalismo islámico.

Caos

En octubre de 2016, una facción de los combatientes desafiaron al Gobierno de unidad nacional proclamando su propio mando militar y político.

Esta situación refleja la Libia de hoy, donde las tropas y las milicias tribales determinan la vida cotidiana de la población, sin tener en cuenta las órdenes de organismos y autoridades.

La semana pasada, otro grupo de combatientes anunció la creación de un nuevo cuerpo armado, la Guardia Nacional de Libia. Aunque afirman no tiene vínculos con ningún partido político o tribu, sus miembros mantuvieron algunos enfrentamientos armados con los que apoyan al gobierno de unidad nacional.

Al mismo tiempo, Al Sarraj ha anunciado que su gobierno no será capaz de hacer frente a la situación, por lo que este 16 de febrero, de acuerdo con Reuters, ha cursado una solicitud oficial a la OTAN pidiendo ayuda para entrenar y fortalecer a sus grupos armados, con la pretensión de crear unas nuevas FFAA libias.

EN LA LIBIA DE 2017 PUEDE DECIRSE QUE EL CAOS SE HA INSTALADO GRACIAS A OCCIDENTE Y A SU BRAZO TERRORISTA, LA OTAN

EN LA LIBIA DE 2017 PUEDE DECIRSE QUE EL CAOS SE HA INSTALADO GRACIAS A OCCIDENTE Y A SU BRAZO TERRORISTA, LA OTAN

Libia se hundió en el caos tras el derrocamiento y el brutal asesinato del líder libio, Muamar el Gadafi, en 2011, al que siguió un violentísimo y continuado bombardeo de la OTAN, apoyado por miles de mercenarios pagados y entrenados por Occidente a través de Qatar y Arabia Saudita.

La trata de personas y el contrabando de petróleo

Antes del desastre, Libia mantenía una economía próspera impulsada por los ingresos que generaba el petróleo, capaz de crear puestos de trabajo para cientos de miles de personas, ofreciendo energía gratuita a sus habitantes, así como educación y sanidad.

Actualmente, en este caos de la época post-Gadafi, combatientes de distintos grupos aprovecharon el desorden ambiental para volver a reciclar la trata de seres humanos y el contrabando de petróleo.

Según la periodista italiana, Frecesca Mannocchi, la costa occidental de Libia se ha convertido en un paraíso para los estafadores, donde la policía local y la guardia costera están implicados en contrabando de petróleo.

TRATA DE PERSONAS, CONTRABANDO DE PETRÓLEO, HAMBRE, CARENCIAS DE MÉDICOS, HOSPITALES Y RUINA, DEFINEN A LA LIBIA "DEMOCRATIZADA" POR OCCIDENTE

TRATA DE PERSONAS, CONTRABANDO DE PETRÓLEO, HAMBRE, CARENCIAS DE MÉDICOS, HOSPITALES Y RUINA, DEFINEN A LA LIBIA “DEMOCRATIZADA” POR OCCIDENTE

El número de migrantes muertos en su intento de cruzar las aguas de mar Mediterráneo, entre Libia e Italia, también ha alcanzado niveles dramáticos.

Según el periodista de AP Fabrice Leggeri, en 2016, 4.579 personas se ahogaron en ese tramo, aunque la cifra podría ser inferior a la realidad. En 2014 huyeron de la “democracia libia” y perecieron en el mar, 2,869 víctimas, que en 2015 aumentaron a 3.161.

Además, existen algunos grupúsculos de mercenarios que buscan destruir la infraestructura del petróleo para apropiarse de los pozos que controlan otros colectivos rivales, que revenden el crudo a compañías occidentales sin control de precios ni cantidades.

Ese petróleo se transporta en Europa gracias a la colaboración de la Mafia siciliana, según testigos presenciales en ambas costas, la africana y la de la isla italiana. Según las autoridades, a día de hoy el estado acusa por esta venta ilegal más de $4 mil millones de déficit.

Además de la producción de petróleo de Libia ha caído por debajo de los 715.000 barriles diarios, mientras que en época de Gadafi esa cifra podría llegar incluso a 1,6 millones.

Un caldo de cultivo para el extremismo

Sirte, la ciudad natal de Gadafi, fue ocupada en 2016 y hoy está controlada por el Daesh. El estado islámico se ha extendido en Libia en los últimos dos años. De acuerdo con estimaciones de la ONU, en Libia hay no menos de 3.000 miembros del ISIS.

Occidente, que a través de su Mafia Mediática prometía a la población una vida incluso mejor que la que disfrutaban bajo el gobierno legítimo de Gadafi, elevando a la categoría de héroes a unos llamados “rebeldes luchadores por la libertad”, parece hoy reconocer (pero es tarde) que la intervención en Libia en 2011 fue un tremendo error. Una masacre bestial e injustificada.

COMO SUELE OCURRIR, LOS ARREPENTIMIENTOS SON TARDÍOS. EL GENERAL VALLELY, NO OBSTANTE, QUISO RECONOCER QUE JAMÁS SE DEBIÓ DERROCAR A GADAFI

COMO SUELE OCURRIR, LOS ARREPENTIMIENTOS SON TARDÍOS. EL GENERAL VALLELY, NO OBSTANTE, QUISO RECONOCER QUE JAMÁS SE DEBIÓ DERROCAR A GADAFI

«Libia es otro de esos países que ha sufrido demasiadas intervenciones extranjeras. En mi opinión, Gadafi debía haberse mantenido en el poder, porque él representaba la fuerza y la garantía de la estabilidad», declaró a RT el general estadounidense Ejército Paul Vallely, en octubre de 2016.’

Y añadió: «Fueron Obama y el Departamento de Estado (Hillary Clinton) quienes decidieron vender armas a los Hermanos musulmanes y apoyar logísticamente a los elementos más radicales de Al Qaeda».

Un miembro del Parlamento Europeo, el diputado austríaco Georg Mayer, también denunció la intervención occidental:

«Lo que vemos y lo que hemos visto es que muchas personas murieron en Libia, que muchas personas sufren tras la invasión y bombardeos, que muchas personas sufren y mueren bajo el yugo de Daesh y el resultado son miles de personas que también mueren en su intento por llegar a Europa para no caer bajo las balas o los obuses”.

En enero de 2017, el director saliente de la CIA, John Brennan, admitió que los EE.UU. habían cometido muchos errores en su evaluación sobre “la primavera árabe”, creando un caldo de cultivo para los terroristas, en lugar de abrir un camino a la democracia.

Y Occidente, una vez más, enseñó al mundo su particular y tétrico concepto de esa palabra. Libia jamás olvidará su democracia perdida.

Estas imágenes perdurarán por los siglos, para que las generaciones venideras conozcan cómo fue su país antes del desastre.

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Frances Stonor Saunders: ‘La CIA y la guerra fría cultural’

Contrainformacion y espacios de poder alternativos

Origen: Frances Stonor Saunders: ‘La CIA y la guerra fría cultural’

 

 

Frances Stonor Saunders: ‘La CIA y la guerra fría cultural’

Frances Stonor Saunders: ‘La CIA y la guerra fría cultural’

James Petras – La Haine
Este libro presenta un informe detallado de las medios por los que la CIA penetró e influenció a una amplia gama de intelectuales y organizaciones culturales

Texto completo en: http://www.lahaine.org/la-cia-y-la-guerra-fria-cultural

Por su actualidad, reproducimos este artículo publicado en La Haine en enero de 2001.

Frances Stonor Saunders, Who Paid the Piper: The CIA and the Cultural Cold War [Quién pagó al gaitero: La CIA y la Guerra Fría Cultural] (Londres, Granta Books).

Este libro presenta un informe detallado de las medios por los que la CIA penetró e influenció a una amplia gama de organizaciones culturales, a través de los grupos que le servían de pantalla y mediante organizaciones filantrópicas amistosas como las Fundaciones Ford y Rockefeller. La autora, Frances Stonor Saunders, detalla cómo y por qué la CIA realizó congresos culturales, montó exposiciones y organizó conciertos. La CIA también publicó y tradujo a autores conocidos que seguían la línea de Washington, patrocinó el arte abstracto para contrarrestar el arte con algún contenido social y, por todo el mundo, subvencionó a periódicos que criticaban el marxismo, el comunismo y las ideas políticas revolucionarias y absolvían, o ignoraban, la política imperialista violenta y destructiva de los EE.UU. Para servir estas políticas, la CIA pudo reclutar a algunos de los exponentes occidentales más estentóreos de la libertad intelectual, llegando hasta a tener a algunos intelectuales directamente en la nómina de la CIA. Muchos se involucraron conscientemente en los “proyectos” de la CIA, y otros entraban y salían de su órbita, pretendiendo ignorar la conexión con la CIA después de que sus patrocinadores de la CIA habían sido desenmascarados a fines de los años 60 y de la guerra de Vietnam, después de que la marea política derivara hacia la izquierda.

Las publicaciones anticomunistas estadounidenses y europeas que recibían fondos directa o indirectamente incluían a Partisan Review, Kenyon Review, New Leader, Encounter y muchas otras. Entre los intelectuales que fueron financiados y promovidos por la CIA se encontraban Irving Kristol, Melvian Lasky, Isaiah Berlin, Stephen Spender, Sydney Hook, Daniel Bell, Dwight MacDonald, Robert Lowell, Hannah Arendt, Mary McCarthy, y muchos otros en los Estados Unidos y Europa. En Europa, la CIA estuvo particularmente interesada en la “Izquierda Democrática” y la promovía así como a exizquierdistas, comprendiendo a Ignacio Silone, Stephen Spender, Arthur Koestler, Raymond Arond, Anthony Crosland, Michael Josselson y George Orwell.

Aguijoneada por Sydney Hook y Melvin Lasky, la CIA jugó un papel decisivo en el financiamiento del Congreso por la Libertad de la Cultura, una especie de OTAN cultural que agrupó a toda clase de izquierdistas y derechistas “antiestalinistas”. Tenían plena libertad para defender los valores culturales y políticos occidentales, atacar al “totalitarismo estalinista” y andaban cuidadosamente de puntillas cuando se trataba del racismo o el imperialismo de los EE.UU. Ocasionalmente, los periódicos subvencionados por la CIA publicaban una opinión marginalmente crítica de la cultura de masas estadounidense.

Lo que fue particularmente extraño respecto a esta colección de intelectuales financiados por la CIA fue no sólo su parcialidad política, sino su pretensión de que eran desinteresados buscadores de la verdad, humanistas iconoclastas, intelectuales librepensadores o creadores del arte por el arte, que se interponían contra los corruptos ?escritorzuelos comprometidos? amansados del aparato estalinista.

Es imposible creer sus aserciones de ignorancia de los lazos con la CIA. ¿Cómo podían ignorar la ausencia en las publicaciones de toda crítica básica de los numerosos linchamientos en todo el sur de los Estados Unidos durante todo ese período? ¿Cómo podían ignorar la ausencia, durante sus congresos culturales, de críticas contra la intervención imperialista de los Estados Unidos en Guatemala, Irán, Grecia y Corea que llevaron a millones de muertes? ¿Cómo podían ignorar las burdas excusas en las publicaciones en las que escribían por todo crimen imperialista en su época? Fueron todos soldados: algunos charlatanes, vitriólicos, groseros y polémicos, como Hook y Lasky; otros ensayistas elegantes como Stephen Spender o informantes farisaicos como George Orwell. Saunders retrata a la elite de distinguidos universitarios WASP ( White Anglo Saxon Protestant [persona de la clase privilegiada de los EE.UU., blanca, anglosajona y protestante, N.d.T.]) de la CIA que movía los hilos y a los vitriólicos exizquierdistas judíos que increpaban a los disidentes izquierdistas. Cuando la verdad salió a la luz a fines de los años 60 y los “intelectuales” de Nueva York, París y Londres fingieron su indignación por haber sido utilizados, la CIA contraatacó. Tom Braden, que dirigía la división de Organizaciones Internacionales de la CIA, los desenmascaró al detallar cómo todos debían haber sabido quién pagaba sus sueldos y estipendios (397-404.)

De acuerdo con Braden, la CIA financió a su burbuja literaria, como el partidario de la línea dura de la CIA Cord Meyer llamaba a los ejercicios intelectuales antiestalinistas de Hook, Kristol, y Lasky. Refiriéndose a las publicaciones más prestigiosas y mejor conocidas de la supuesta Izquierda Democrática (Encounter, New Leader, Partisan Review), Braden escribió que el dinero que recibían provenía de la CIA y que “un agente se convirtió en director de Encounter” (398.) Al llegar el año 1953, dice Braden, “estábamos operando o influenciando a organizaciones internacionales en todos los terrenos” (398.)

El libro de Saunders suministra información útil sobre varios aspectos importantes respecto a los métodos utilizados por los agentes intelectuales de la CIA para defender los intereses imperialistas en los frentes culturales. También inicia una importante discusión de las consecuencias a largo plazo de las posiciones ideológicas y artísticas defendidas por los intelectuales de la CIA.

Saunder refuta las afirmaciones (hechas por Hook, Kristol y Lasky) de que la CIA y sus fundaciones amigas daban ayuda sin condiciones. Demuestra que “se esperaba que los individuos y las instituciones subvencionadas por la CIA actuaran como parte… de una guerra de propaganda”. La propaganda más efectiva era definida por la CIA como aquella en la que “el sujeto se mueve en la dirección que uno desea por razones que cree son suyas”. Aunque la CIA permitía que sus activos en la “Izquierda Democrática” chacharearan de vez en cuando sobre la reforma social, lo que les interesaba en primer lugar, financiaban más generosamente y fomentaban con la mayor prominencia era la polémica antiestalinista y las diatribas literarias contra los marxistas occidentales y los escritores y artistas soviéticos. Braden llama esto la convergencia entre la CIA y la “izquierda Democrática” europea en la lucha contra el comunismo. La colaboración entre la “Izquierda Democrática” y la CIA incluía el rompimiento de huelgas en Francia, la delación de estalinistas (Orwell y Hook) y campañas encubiertas de calumnias para impedir que artistas izquierdas recibieran reconocimiento (incluyendo la propuesta de otorgar el Premio Nobel a Pablo Neruda en 1964 [351.)

La CIA, como el brazo del gobierno de los EE.UU. más preocupado por pelear la Guerra Fría cultural, se concentró en Europa en el período inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Habiendo sufrido casi dos décadas de guerra capitalista, depresión y ocupación de posguerra, la inmensa mayoría de los intelectuales y sindicalistas europeos eran anticapitalistas y especialmente críticos de las pretensiones hegemónicas de los Estados Unidos. Para contrarrestar el atractivo del comunismo y el crecimiento de los partidos comunistas europeos (especialmente en Francia e Italia), la CIA elaboró un programa a dos niveles. Por un lado, como señala Saunders, se promocionaba a ciertos autores europeos como parte de un explícito “programa anticomunista”. Los criterios de los comisarios culturales de la CIA para decidir sobre los “textos adecuados” incluían “toda crítica de la política exterior soviética y del comunismo como forma de gobierno que consideremos objetiva (sic), convincentemente escrita y oportuna”. La CIA tenía sumo interés en publicar a excomunistas desilusionados como Silone, Koestler y Gide. La CIA promocionaba a escritores anticomunistas financiando fastuosas conferencias en París, Berlín y Bellagio (con vista al Lago Como), donde científicos sociales y filósofos objetivos como Isaiah Berlin, Daniel Bell y Czeslow Milosz predicaban sus valores (y las virtudes de la libertad y la independencia intelectual occidentales, con los parámetros anticomunistas y pro-Washington definidos por sus benefactores de la CIA)- Ninguno de estos prestigiosos intelectuales se atrevió a presentar alguna duda o pregunta sobre el apoyo estadounidense a las matanzas masivas en la Indochina colonial y Argelia, la caza de brujas de intelectuales estadounidenses o los linchamientos paramilitares (Ku Klux Klan) en el sur de los Estados Unidos. Preocupaciones tan banales significarían “hacer el juego de los comunistas”, de acuerdo con Sydney Hook, Melvin Lasky y la gente de Partisan Review, que buscaban ansiosamente fondos para su operación literaria prácticamente en quiebra. Muchos de los supuestamente prestigiosos periódicos literarios y políticos anticomunistas hubieran desaparecido rápidamente si no fuera por los subsidios de la CIA que compraba miles de copias para luego distribuirlos gratuitamente.

La segunda pista cultural en la cual operaba la CIA era mucho más sutil. Promovía orquestas sinfónicas, exposiciones de arte, ballet, grupos de teatro y conocidos intérpretes de jazz y ópera con el objetivo explícito de neutralizar el sentimiento antiimperialista en Europa y generar el aprecio por la cultura y el gobierno de los EE.UU. La idea detrás de esta política era exhibir la cultura de los EE.UU., para conquistar la hegemonía cultural y así apuntalar su imperio económico-militar. A la CIA le gustaba especialmente enviar artistas de color a Europa -sobre todo cantantes (como Marion Anderson), escritores, y músicos (como Louis Armstrong)- para neutralizar la hostilidad europea hacia las políticas interiores racistas de Washington. Si no se circunscribían al guión artístico estadounidense y se aventuraban a hacer críticas explícitas, se les borraba de la lista, como sucedió con el escritor Richard Wright.

El grado del control político de la CIA sobre la agenda intelectual de estas actividades artísticas aparentemente apolíticas fue demostrado claramente por la reacción de los editores de Encounter (Lasky y Kristol, entre otros) frente a un artículo sometido por Dwight MacDonald. MacDonald, un intelectual anarquista inconformista, fue durante mucho tiempo colaborador del Congreso por la Libertad de la Cultura dirigido por la CIA y Encounter. En 1958 escribió un artículo para Encounter con el título de “América América”, en el que expresó su repugnancia frente a la cultura de masas estadounidense, su materialismo vulgar y su falta de civilidad. Fue un rechazo de los valores estadounidenses que constituían el principal material de propaganda en la guerra cultural de la CIA y de Encounter contra el comunismo. El ataque de MacDonald contra ?el decadente imperio estadounidense? fue demasiado para la CIA y sus agentes intelectuales en Encounter. Como indicara Braden, en sus pautas para los intelectuales, “que no debiera exigirse a las organizaciones que perciben fondos de la CIA que deban apoyar todos los aspectos de la política de los EE.UU” pero invariablemente había un límite – sobre todo cuando se trataba de la política exterior de los EE.UU. (314.) A pesar de que MacDonald era un antiguo responsable de Encounter, el artículo fue rechazado. Las pretensiones santurronas de escritores de la Guerra Fría como Nicola Chiaromonte, que escribió en la segunda edición de Encounter, que ?el deber que ningún intelectual puede evadir sin degradarse es denunciar las ficciones y negarse a llamar “verdades”, a las “mentiras útiles”, no se aplicaban por cierto a Encounter y a su distinguida lista de colaboradores cuando era cosa de mencionar las “mentiras útiles” del Occidente.

Una de las discusiones más importantes y fascinantes del libro de Saunders es sobre el hecho de que la CIA y sus aliados en el Museo de Arte Moderno (MOMA – [sigla en inglés, N.d.T.]) invirtieron vastas sumas de dinero en la promoción de la pintura abstracta expresionista (PAE) y los pintores correspondientes como un antídoto contra el arte con un contenido social. Al fomentar la PAE, la CIA rechazó a los derechistas del Congreso (de los EE.UU., N.d.T.) Lo que la CIA veía en la pintura abstracta expresionista era una ?ideología anticomunista, la ideología de la libertad, de la libre empresa. Al ser no-figurativa y políticamente silenciosa era la verdadera antítesis del realismo socialista? (254.) Veían la PAE como la verdadera expresión de la voluntad nacional. Para soslayar las críticas de derecha, la CIA se tornó hacia el sector privado (especialmente el MOMA y su co-fundador Nelson Rockefeller, quien se refirió a la PAE como “la pintura de la libre empresa”.) Muchos directores del MOMA tuvieron lazos que venían de largo con la CIA y estaban más que dispuestos a ayudar a promover a la PAE como un arma en la Guerra Fría cultural. Exposiciones fuertemente subvencionadas de PAE fueron organizadas por toda Europa, se movilizó a los críticos de arte, y las revistas de arte produjeron como salchichas artículos plenos de elogios muníficos. Los recursos económicos combinados del MOMA y de la Fundación Fairfield dirigida por la CIA aseguraron la colaboración de las galerías más prestigiosas de Europa las que, por su parte, pudieron influenciar la estética en toda Europa.

La PAE como ideología del “arte libre” (George Kennan, 272) fue utilizada para atacar a los artistas políticamente comprometidos en Europa. El Congreso por la Libertad de la Cultura, (el frente de la CIA) puso todo su peso detrás de la pintura abstracta contra la estética figurativa o realista, en un acto político explícito. Comentando el papel político de la PAE, Saunders señala: “Una de las características extraordinarias del papel que la pintura estadounidense jugó en la Guerra Fría cultural no es el hecho de que se hizo parte de la empresa, sino que un movimiento que se declaraba tan deliberadamente como apolítico, se haya hecho tan intensamente politizado” (275.) La CIA asoció a artistas y al arte apolítico con la libertad. Esto estaba orientado hacia la neutralización de los artistas de la izquierda europea. La ironía, desde luego, era que la apariencia apolítica existía sólo para el consumo por la izquierda.

De todas maneras, la CIA y sus organizaciones culturales pudieron modelar profundamente el escenario del arte de la posguerra. Muchos prestigiosos escritores, poetas, artistas y músicos proclamaron su independencia de la política y declararon su creencia en el arte por el arte. El dogma del artista o del intelectual libre, como alguien desconectado del compromiso político, ganó en ascendencia y domina hasta nuestros días.

Aunque Saunders ha presentado un cuadro magníficamente detallado de los lazos entre la CIA y los intelectuales y artistas occidentales, deja sin explorar las razones estructurales para la necesidad que tuvo la CIA de imponer el engaño y el control sobre la disidencia. Su discusión se centra en su mayor parte en el contexto de la competencia política y el conflicto con el comunismo soviético. No hay un intento serio de ubicar la Guerra Fría cultural de la CIA en el contexto de la lucha de clases, de las revoluciones indígenas del tercer mundo y de los desafíos marxistas independientes contra la dominación económica imperialista de los EE.UU. Esto lleva a Saunders a elogiar selectivamente a algunas empresas de la CIA a costa de otras, a algunos agentes por sobre otros. En lugar de ver la guerra cultural de la CIA como parte de un sistema imperialista, Saunders tiende a criticar su naturaleza engañosa y claramente reactiva. La conquista cultural de Europa del Este y de la antigua URSS por los EE.UU. y la OTAN debiera disipar rápidamente cualquier noción de que la guerra cultural haya sido una acción defensiva.

Los orígenes mismos de la Guerra Fría cultural están arraigados en la lucha de clases. Desde el comienzo, la CIA y sus agentes de la AFL-CIO (Federación Americana del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales, N.d.T.) de los EE.UU. Irving Brown y Jay Lovestone (excomunistas) gastaron millones de dólares en la subversión de sindicatos militantes y en el rompimiento de huelgas a través del financiamiento de sindicatos socialdemócratas (94). El Congreso por la Libertad de la Cultura y sus intelectuales progresistas estaban financiados por los mismos agentes de la CIA que contrataron a los gángsteres de Marsella para romper la huelga de los estibadores en 1948.

Después de la Segunda Guerra Mundial, con el descrédito en Europa Occidental de la antigua derecha (comprometida por sus relaciones con los fascistas y un sistema capitalista débil), la CIA comprendió que, para demoler a los sindicatos y a los intelectuales opuestos a la OTAN, debía encontrar (o inventar) una Izquierda Democrática para entablar combate en la guerra ideológica. Se estableció un sector especial de la CIA para esquivar las objeciones de los parlamentarios de derecha. La Izquierda Democrática fue utilizada esencialmente para combatir a la izquierda radical y para dar un brillo ideológico a la hegemonía estadounidense en Europa. En ningún momento se permitió que los pugilistas ideológicos de la izquierda democrática forjaran las políticas y los intereses estratégicos de los Estados Unidos. Su papel no era hacer preguntas o presentar exigencias, sino que servir al Imperio en nombre de los valores democráticos occidentales. Sólo cuando en los EE.UU. y en Europa apareció una oposición masiva a la Guerra de Vietnam, y quedaron al descubierto las coberturas de la CIA, muchos de los intelectuales promocionados y financiados por la CIA desertaron y comenzaron a criticar la política externa de los EE.UU. Por ejemplo, después de pasar la mayor parte de su carrera en la nómina de la CIA, Stephen Spender se convirtió en un crítico de la política de Vietnam de los EE.UU., como lo hicieron algunos de los colaboradores de Partisan Review. Todos alegaron ser inocentes, pero pocos críticos creyeron que un romance tan largo y tan profundo, con tantas publicaciones y tantos viajecitos pagados a congresos, podría transcurrir sin que se enteraran de algo.

La participación de la CIA en la vida cultural de los Estados Unidos, Europa y otras regiones ha tenido consecuencias importantes a largo plazo. Muchos intelectuales fueron recompensados con prestigio, reconocimiento público y fondos de investigación, precisamente por operar dentro de las anteojeras ideológicas fijadas por la Agencia. Algunos de los nombres más importantes en la filosofía, la ética política, la sociología y el arte, que se hicieron conocidos en las conferencias y las publicaciones financiadas por la CIA, continuaron estableciendo las normas y los estándares para la promoción de la nueva generación, basándose en los parámetros establecidos por la CIA. No fue el mérito ni la capacidad, sino la política -la línea de Washington- lo que definió la “verdad” y la “excelencia” y las cátedras futuras en prestigiosos establecimientos académicos, fundaciones y museos.

Las eyaculaciones retóricas antiestalinistas de los EE.UU. y de la “Izquierda Democrática” europea y sus proclamaciones de fe en los valores democráticos y la libertad, fueron una cobertura ideológica útil para los abyectos crímenes del Occidente. Una vez más, en la reciente guerra de la OTAN contra Yugoslavia, muchos intelectuales de la Izquierda Democrática se han alineado con el Occidente y el ELK (KLA – sigla en inglés, Ejército de Liberación de Kosovo, N.d.T.) en su sangrienta purga de decenas de miles de serbios y el asesinato de numerosos civiles inocentes. Si el antiestalinismo fue el opio de la “Izquierda Democrática” durante la Guerra Fría, el intervencionismo por los derechos humanos tiene el mismo efecto narcotizante en la actualidad, y engaña a los izquierdistas democráticos contemporáneos.

Las campañas culturales de la CIA crearon el prototipo para los intelectuales, académicos y artistas aparentemente apolíticos de la actualidad, divorciados de las luchas populares y cuyo valor aumenta proporcionalmente en relación con la distancia que mantienen de las clases trabajadoras y con su proximidad a las prestigiosas fundaciones. El rol patrón de la CIA del profesional exitoso es el del guardián ideológico, excluyendo a los intelectuales críticos que escriben sobre la lucha de clases, la explotación clasista y el imperialismo estadounidense declamando que se trata de categorías ideológicas, no objetivas.

La singular, duradera y dañina influencia de la gente del Congreso por la Libertad de la Cultura de la CIA no fue su defensa específica de las políticas imperialistas de los EE.UU., sino su éxito en la imposición a generaciones sucesivas de intelectuales de la idea de que se excluya cualquier discusión prolongada del imperialismo de los EE.UU. de los medios culturales y políticos influyentes. El problema no es que los intelectuales o artistas de la actualidad puedan o no tomar una posición progresista sobre uno u otro tema. El problema es la creencia dominante entre los escritores y artistas de que las expresiones sociales y políticas antiimperialistas no debieran aparecer en su música, sus pinturas y en escritos serios, si quieren que su trabajo sea considerado de mérito artístico sustancial. La victoria política perdurable de la CIA fue que convenció a los intelectuales de que el compromiso político serio y duradero es incompatible con la seriedad del arte y la erudición. En la actualidad los valores de la Guerra Fría de la CIA son visibles y dominantes en la ópera, el teatro y las galerías de arte, así como en las reuniones profesionales de académicos: ¿Quién se atreve a desvestir al emperador?

Monthly Review, noviembre de 1999.

Texto completo en: http://www.lahaine.org/la-cia-y-la-guerra-fria-cultural

Darra, el paraíso de las armas ilegales 

Pakistán y Afganistán están económicamente en depresión, con un PIB per cápita que ronda los US $ 3,500 y $ 1,000 respectivamente. Sin embargo, ambas nacio

Origen: Darra, el paraíso de las armas ilegales | Marcianos

Darra, el paraíso de las armas ilegales | Marcianos:

Darra, el paraíso de las armas ilegales

Pakistán y Afganistán están económicamente en depresión, con un PIB per cápita que ronda los US $ 3,500 y $ 1,000 respectivamente. Sin embargo, ambas naciones tienen muchos hombres bien armados, al menos en relación con el típico occidente. Con la cartera apretada, poca infraestructura, e incluso la carencia de alfabetización, ¿de dónde proceden las armas?

darra

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La respuesta: un pequeño pueblo llamado Darra Adam Khel.

Situado en Pakistán al sur de Peshawar, cerca de la frontera con Afganistán, Darra Adam Khel (o, simplemente, Darra, para abreviar) es, como el Washington Post lo describió en un titular , “como el Salvaje Oeste, con el plus de Al-Qaeda.

La ciudad es una de la media docena de regiones fronterizas que se consideran “Zonas Tribales de Administración Federal”, o “FATAs” (del ingles Federally Administered Tribal Areas). Estas FATAs están exentas de muchas de las leyes aprobadas por el gobierno paquistaní. En su lugar, Darra es administrado por Regulaciones Criminales Fronterizas, que, a su vez, dan a las tribus individuales de cada área el poder y la responsabilidad de gobernar a su pueblo, y con amplio margen de apreciación. En la práctica, esto significa que la ciudad de Darra se encuentra fuera del ámbito legal de Pakistán – y su gente se aprovecha de esto.

Sólo hay una carretera principal en Darra y se llena, a ambos lados, con tiendas de armas, repuestos y accesorios. Las tiendas venden armas de fuego de todas las marcas y tamaños. Pero estas armas no son importadas por un traficante de armas, tampoco son tomadas de la parte trasera de algún camión de suministro armamentista, mucho menos se adquieren de un pacto conspiratorio firmado con la CIA. Por el contrario, la gente de Darra las fabrica.

Usando sólo “herramientas de mano y un torno pequeño”, los hombres de Darra elaboran réplicas ilegales de armas de fuego durante todo el día, todos los días. Las habilidades de fabricación de las armas de fuego se transmiten de generación en generación, como si fuera una tradición ancestral de comercio. La variedad de armas es prácticamente ilimitada, se extienden desde armas de mano y pistolas de pluma a rifles y lanza granadas. A pesar de la educación no formal y de sus relativas herramientas primitivas, estos armeros puede crear un arma que nunca han visto antes, por lo general en menos de un par de semanas. Y en la mayoría de los casos, las réplicas salen como copias casi perfectas.

El número de personas que viven en Darra es desconocido pero se cree hay alrededor de 50,000 habitantes. Una cantidad absurda de ellos están implicados en el tráfico de armas – Atlas Obscura informa que el 75% de la población masculina trabaja en la “industria”. Aunque, no todos son fabricantes de armas. Algunos son los propios comerciantes, encargados de la intermediación de ofertas y los pagos. Otros actúan como probadores de las armas, sitúan campos de tiro en las zonas de venta de las armas; Y, por último, algunos se encargan de mantener a los turistas fuera de la zona, generalmente los extranjeros no son bienvenidos y se les confisca todo lo comprado por las tribus.

La ciudad se discute a menudo como uno de los lugares más peligrosos del mundo, y, dada su línea de productos la clientela recurrente son los los extremistas alineados con al-Qaeda, los talibanes y grupos similares. Por lo que la descripción parece correcta.

Este documental en ingles, obra de vice, muestra el amplio mercado de armas por aquellos lugares.

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/03/28/AR2008032802973.html?

http://en.wikipedia.org/wiki/Darra_Adam_Khel

http://atlasobscura.com/place/darra-adam-khel

Hery Emmanuel May 14, 2012

Entretenimiento, Sabias que

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Armenia: Genocidio y Diáspora, exposición en Madrid | Periodistas en Español

La exposición ‘Armenia: Genocidio y Diáspora’, quiere “rendir homenaje a un pueblo que sufrió los rigores de la barbarie sin que la historia le haya hecho suficientemente justicia y que nunca deber…

Origen: Armenia: Genocidio y Diáspora, exposición en Madrid | Periodistas en Español

 

La exposición ‘Armenia: Genocidio y Diáspora’, quiere “rendir homenaje a un pueblo que sufrió los rigores de la barbarie sin que la historia le haya hecho suficientemente justicia y que nunca debería volver a repetirse”, señalan los promotores de la muestra, que se ofrece[1] en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.

Duduk de Sarkis, de Gustavo Bar Valenzuela
Duduk de Sarkis, de Gustavo Bar Valenzuela

Los artistas participantes son los siguientes: Cielo Donís, México, con ‘El rezo más antiguo’ (temple, 2014); Rufino de Mingo, (Escariche, 1953, España), con una ‘Obra sin título’; Pedro Monserrat, España, con ‘Abandonado’, (óleo-papel, 1996); Gustavo Bar Valenzuela, Israel, con ‘El Duduk de Sarkis’ (óleo sobre tela, 2014); Carmen Pagés, (Madrid, 1941, España), con ‘Tríptico’ (técnica mixta, papel pegado en tabla); Francisco Gómez Jarillo, España, con ‘En su recuerdo’ (marmolina, 2016).

Todos ellos han prestado desinteresadamente sus obras para la muestra, que tienen como comisario a Diego Vadillo López. También hay que mencionar a la editorial Mundibook, de quien partió esta idea, tras editar en 2015 el libro de Francesc Hidalgo ‘Hija de la Diáspora’ en el marco de la conmemoración del Centenario del genocidio armenio.

Pese a las vicisitudes atravesadas hasta la consecución de ‘Armenia: Genocidio y Diáspora’ la facultad de Bellas Artes “se congratula de presentar al fin esta magnífica manifestación artística colectiva, motivada por tan amargo y olvidado suceso”.

En esta muestra han colaborado los citados seis artistas plásticos, de reconocida trayectoria aportando sus respectivas obras, sin otro motivo que la condolencia y solidaridad con una comunidad humana (descendiente de una de las culturas más antiguas del mundo) que en otro tiempo fue objeto de una terrible persecución que buscaba su exterminio, de la que sus supervivientes conseguirían sobreponerse, preservando su idiosincrasia, a base de tesón y espíritu fraternal.

Genocidio armenio[2]

Los historiadores estiman que hasta 1,5 millones de armenios murieron a manos de turcos otomanos, un suceso que muchos académicos consideran como el primer genocidio del siglo XX. Fue hace más de un siglo, en abril de 1915, durante la Primera Guerra Mundial. Las fuentes varían desde 600 000 hasta 1,8 millones de víctimas y dos millones de desplazados, al ser masacrados de hambre y cansancio mientras eran deportadas forzosamente por los turcos otomanos.

El genocidio armenio también llamado holocausto armenio (Մեծ Եղեռն en armenio) es reconocido por 29 países. España no lo reconoce pero sí lo han hecho cinco comunidades autónomas, la primera, el País Vasco en 2007 a los que se sumaron Aragón, Cataluña, Navarra e Islas Baleares y siete ayuntamientos, entre ellos, Málaga, Pinto, Mislata, Burjassot y Benalmádena.

Monumento al genocidio armenio en Mislata.
Monumento al genocidio armenio en Mislata.

Hay dos monumentos en España sobre el genocidio armenio que representan un jachkar (literalmente, cruz-piedra en armenio), uno se ubica desde 2010 en Mislata, provincia de Valencia y el otro, desde octubre de 2016 en Benalmádena, provincia de Málaga.

Se calcula que en España residen algo más de 40 000 armenios, instalados la mayoría en Valencia (14 000), Barcelona (12 000) y Madrid (8000).

Naciones Unidas en 1985 y el Parlamento Europeo en 1987 han hecho expreso reconocimiento del genocidio en sucesivas resoluciones.

  1. Desde el lunes 16 de enero al jueves 2 de febrero de 2017
  2. Informaciones sobre el genocidio armenio en periodistas-es.com

La sátira furiosa de Alexandr Zinoviev | Periodistas en Español

En esta ocasión, la fotografía de portada de El Viejo Topo correspondiente al mes de enero de 2017 recurre a una entrevista de hemeroteca publicada en el número 48 de la revista, fechado en octubre…

Origen: La sátira furiosa de Alexandr Zinoviev | Periodistas en Español

 

En esta ocasión, la fotografía de portada de El Viejo Topo correspondiente al mes de enero de 2017 recurre a una entrevista de hemeroteca publicada en el número 48 de la revista, fechado en octubre de 1980, y que tuvo por protagonista a Alexandr Zinoviev (1922), un reputado disidente soviético que no se dejó engatusar por el capitalismo, a diferencia de otros, y que por eso no aceptaba tal calificación para identificarle.

Portada de El Viejo Topo 348, enero de 2017
Portada de El Viejo Topo 348, enero de 2017

La interviú lleva por título La sátira como lógica enfurecida y fue realizada por María Rupérez y Manuel Pérez Ledesma, coincidiendo con la publicación en España de la novela Cumbres abismales, a la que se le otorgó el Premio Médicis en Francia en 1978, y a la que sigió una especie de segunda parte a modo de ensayo: La caída del imperio del Mal.

Zinoviev se caracteriza por una descripción satírica de la sociedad soviética durante los años del stalinismo y breznevismo, no al estilo de otros disidentes sino con una mezcla de concepciones cristianas, resabios anarquistas y escepticismo, difícilmente asumible a ninguna de las ideologías dominantes en nuestra tradición cultural. Su objetivo fue ese: reflexionar sobre esa sociedad en la medida que la comprendió, para que la gente no se hiciera ninguna clase de ilusiones, según sus propias palabras.

Abre el número 348 de la revista un artículo de Samir Amin sobre la elección de Donald Trump, cuyos primeros pasos están desconcertando según el autor a sus correligionarios, con un margen de maniobra que Amin considera relativamente pequeño para proceder a cambios verdaderamente significativos. Su elección constituye un síntoma evidente de la magnitud de la crisis de la globalización mundial. Juzga el autor que las palabras de Trump sobre la política internacional de su país son ahora mismo contradictorias.

Víctor Ríos firma una interesante entrevista con Pasqualina Curcio, economista venezolana y profesora de la Universidad Simón Bolívar, autora de un reciente libro: La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela. La charla gira en torno al desabastecimiento programado y entiende Curcio que si se tratara de una crisis económica generalizada, Venezuela no mostraría niveles de producción como los que ha registrado desde 2012. Según esta doctora en Ciencia Política, la inflación en su país ha sido inducida mediante la manipulación del valor de la moneda en los mercados ilegales. Sostiene que grandes empresas alimentarias no colocan sus productos en los anaqueles de los comercios.

Pere Alberó escribe sobre Eugène Green, posiblemente el cineasta más singular de cuantos está en activo en estos inicios del siglo XXI, y el profesor de la Universidad George Washington Christopher Britt, autor del libro Quijotismo y otros ensayos sobre las ideologías nacionales e imperiales en España y Estados Unidos, reivindica el legado del esclarecimiento providencial para salir de una edad oscura.

Dos temas más pueden interesar especialmente al lector de El viejo topo en este mes de enero: el discurso de Fernando Urruticoechea con ocasión de haber recibido el Premi Llibertat d’Expressió en nombre del colectivo de interventores y secretarios municipales defensores de la legalidad, y el artículo de Higinio Polo sobre la fotógrafa alemana Marianne Breslauer.

Urruticoechea nos informa al detalle de la corrupción municipal en España, que afecta según él a todos nuestros centros vitales y a todas las instituciones, y para la que no hay otro remedio que el empoderamiento ciudadano y la aplicación de antídotos sociales. Polo nos habla de la exposición de Breslauer en el Museu Nacional d’Art de Catalunya y de la azarosa y corta vida de la fotógrafa, de la que se muestran alguna obras correspondientes al viaje que hizo en 1933 por el norte de España en un lujoso descapotable.

Todos los caminos conducen a Alepo; por Jon Lee Anderson « Prodavinci

Derechos exclusivos en español para Prodavinci

Origen: Todos los caminos conducen a Alepo; por Jon Lee Anderson « Prodavinci

 

Todos los caminos conducen a Alepo; por Jon Lee Anderson « Prodavinci

EL ARTICULO COMPLETO aquí: http://prodavinci.com/2017/01/06/actualidad/todos-los-caminos-conducen-a-alepo-por-jon-lee-anderson/

Fotografía de Reuters

REUTERS

ARTICULO PUBLICADO EN Texto publicado en The New Yorker. Derechos exclusivos en español para Prodavinci.

Traducción de Mario Trivella Galindo.

POR Jon Lee Anderson 

Qué difícil es ahora volver a conjurar el generalizado optimismo público de la primavera de 2011, cuando Siria estaba envuelta en el apasionado levantamiento que fue proclamado una “Primavera Árabe”, un pico de fervor democrático que barría el Medio Oriente, una fuerza que parecía indetenible y abrumadoramente positiva. Mucho ha cambiado desde entonces. La emocionante “revolución” de la Plaza Tahrir de Egipto se degeneró en violaciones grupales y en la sustitución del presidente Hosni Mubarak por una nueva dictadura militar de culto; la revuelta de Libia llevó al espantoso asesinato de Muammar Qaddafi en Youtube, y dejó tras de sí un país en ruinas; ISIS extendió su alcance a partir de la guerra civil de Siria, para reactivar el conflicto sectario de Irak e iniciar una campaña mundial de terror que continúa actualmente.

Los líderes occidentales que una vez apoyaron y promovieron la Primavera Árabe como un vehículo para el cambio democrático en el Medio Oriente —Nicolás Sarkozy y David Cameron vienen a la mente— están fuera del escenario político o, como Barack Obama, están despidiéndose por última vez. Las reputaciones de estos tres hombres fueron mancilladas de distintas maneras por las decisiones que tomaron en relación al medio Oriente mientras estuvieron en el poder. Obama dio un paso atrás cuando estuvo al borde de una intervención militar luego de que el régimen sirio usara armas químicas contra civiles en 2013 y ahora será sucedido por Donald Trump en la Casa Blanca.

El otro gran tropezón de los gobiernos occidentales fue Libia, que desde el derrocamiento asistido por la OTAN de la dictadura de Qaddafi en 2011, ha estado sumergida en caos. Libia ahora existe en un estado de combate perpetuo entre distintos caudillos de guerra y sus milicias, se ha convertido en un trampolín de ISIS, y ha desestabilizado a gran parte de África del Norte. Adicionalmente, debido a las mafias traficantes que operan ahí con pocos impedimentos, los inmigrantes ahora convergen en Libia para hacer peligrosos cruces en bote hacia Italia. Miles de ellos han muerto.

Gracias, en gran medida, a dichos errores occidentales, el líder ruso Vladimir Putin ha pasado de ser un jugador de poca importancia en las periferias del Medio Oriente a ser el jugador de mayor poder. Cuando aviones de guerra rusos bombardearon hace unas semanas el último hospital funcional de la ciudad entonces controlada por los rebeldes sirios, Alepo, se hizo evidente que el fin se acercaba.

El líder turco Recep Tayyip Erdoğan se ha aprovechado consistentemente del caos de la región para aumentar su propio poder. Mientras tanto, Bashar Al-Assad no sólo se ha mantenido en el poder, sino que no tiene remordimientos. En una declaración que dio para celebrar la toma de Alepo la semana pasada, Assad dijo, “creo que luego de liberar Alepo diremos que no sólo la situación Siria, sino también la situación regional e internacional es diferente.”

En parte debido al conflicto sirio y sus continuas consecuencias, el futuro de la Unión Europea es incierto. Con la llegada masiva de refugiados, ha habido un surgimiento de sentimientos en contra de los inmigrantes en Europa, que se asemeja al movimiento de derecha alternativa americana en su intolerancia y odio sectario, especialmente hacia los musulmanes. Los asesinatos de civiles —en Europa y el resto del mundo (Túnez, Bangladesh, Egipto, Turquía)— por terroristas islámicos se han convertido en un suceso aterradoramente frecuente. A lo largo y ancho de occidente, un sentimiento de xenofobia desagradable se esparce. Hasta ahora, nos ha dado a Brexit y a Trump. En las elecciones francesas que se avecinan, ¿será Marine Le Pen la ganadora? ¿Será el siguiente escándalo terrorista en Alemania el fin de Ángela Merkel y lo que propiciará un ambiente de intolerancia social?

Mientras empieza el nuevo año, muchas preguntas fatídicas cuelgan de un hilo, que de una forma u otra, nos conduce de vuelta a Alepo.

Fidel Castro – EcuRed

Origen: Fidel Castro – EcuRed

 

Fidel Alejandro Castro Ruz, más conocido como Fidel Castro (Birán, Holguín, 13 de agosto de 1926La Habana, Cuba, 25 de noviembre de 2016). Líder histórico de la Revolución Cubana. A lo largo de los años de la Revolución impulsó y dirigió la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revo­lucionario, su avance hacia el Socialismo, la unidad de las fuerzas revolucionarias y de todo el pueblo, las transformaciones económicas y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, así como el enfrentamiento de las agresiones externas y la conducción de una activa política exterior de principios.

Simpatizante del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), participó de manera activa en las campañas del partido y fue de los primeros en denunciar el carácter reaccionario e ilegítimo del régimen de facto establecido tras el golpe de estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952.[1]

Fue encarcelado tras los asaltos a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y al Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, asumiendo su autodefensa ante el tribunal que lo juzgó, y pronunciando el alegato conocido como La historia me absolverá, en el que esbozaba el programa de la futura Revolución en Cuba.[2] Condenado a 15 años de prisión fue amnistiado en 1955 y marcha hacia el exilio en México, desde donde parte con otros 81 revolucionarios para desembarcar por Las Coloradasel 2 de diciembre de 1956. Tras varios meses de dura lucha entra victorioso el 1 de enero de 1959 en Santiago de Cuba y arriba a La Habana el 8 de enero.

El 13 de febrero de 1959 fue nombrado Primer Ministro del Gobierno Revolucionario[3]. El 2 de diciembre de 1976 es electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, puesto que ocupa hasta su renuncia por problemas de salud el 24 de febrero de 2008.[4] Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba entre 1965 y 2011.

Los servicios de la Seguridad del Estado cubanos contabilizaron hasta el 2007 un total de 638 intentos de asesinato contra Fidel en distintas fases de desarrollo, llegando a ejecutarse más de un centenar.[5]

Síntesis biográfica

Primeros años

Fidel Alejandro Castro Ruz fue el tercer hijo de Ángel Castro Argiz, un terrateniente y colono cañero proveniente de Galicia y la campesina Lina Ruz González. Su padre había sido reclutado por el Ejército colonialista español para luchar contra los independentistas cubanos. Una vez terminada la guerra regresó a España para retornar definitivamente a Cuba en 1905. Trabajó en diversos empleos hasta reunir el dinero necesario para establecer su propia plantación de caña de azúcar en Birán, antigua provincia de Oriente. Ángel Castro se unió sentimentalmente a la joven Lina Ruz hija de una familia campesina de la provincia de Pinar del Río, recién llegada a su finca, con quien se casó finalmente en segundas nupcias en 1943.[6]

Vivienda original de la familia Castro Ruz en Birán y casa natal de Fidel y sus hermanos.

Fidel durante su infancia.

Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 y fue criado por su padre junto a los hijos de los trabajadores de la finca, comenzando a estudiar en una pequeña escuela local a la edad de cuatro años. Según sus propias palabras, su maestra hizo creer a la familia que era un alumno muy aplicado y despierto, con capacidad para el estudio, por lo que sus padres decidieron enviarlo a estudiar a la ciudad de Santiago de Cuba cuando tenía aproximadamente cinco años.[7] Fidel fue a vivir entonces junto a su hermana Ángela a casa de la maestra y su familia, todos muy pobres. El dinero que enviaban sus familiares era utilizado para el sustento de cinco personas primeramente, a lo que se sumó la llegada de su hermano Ramón. A pesar de la situación económica de su familia en el año 1932, Fidel y sus hermanos experimentaron el hambre.

La hermana de su maestra contrae nupcias con el Cónsul de Haití en Santiago de Cuba, quien funge como padrino durante el bautizo de Fidel. Tiempo después su padrino pierde el empleo y regresa a Haití. Durante esa etapa Fidel recibía clases de su madrina, consistentes en estudiar las tablas matemáticas.

Creo que fui víctima de cierta explotación, por el ingreso que significaba para aquella familia la pensión que pagaban mis padres por tenernos allí.[8]

Sus padres notaron las condiciones extremas en las que vivían Fidel y sus hermanos y los llevaron de regreso a Birán, pero se reconcilian con la maestra y es enviado nuevamente a Santiago, donde tras el escándalo, mejoran sus condiciones de vida.

Es matriculado en el colegio privado religioso Hermanos de La Salle como alumno externo y más tarde como interno. Luego de un incidente provocado por un inspector del colegio, Fidel fue matriculado en enero de 1938 como alumno externo en el Colegio Dolores, regido por la Orden de los Jesuitas. Durante el sexto grado escribe una carta a presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt.[9]

En 1942 ingresa por decisión propia al colegio Belén de La Habana, siendo designado el mejor atleta de la escuela en 1944, año en el que se gradúa como bachiller en Letras.

En el anuario del Colegio de Belén correspondiente a la graduación de 1945 se lee:

Fidel Castro (1942-1945). Se distinguió en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista.[10]

Etapa universitaria

Fidel Castro en su etapa de estudiante universitario

Al iniciar su vida en la universidad, rápidamente se integró a los equipos de baloncesto y béisbol y fue electo como delegado de la asignatura de Antropología. Fidel expresó muchos años después en entrevista con el editor italiano Giancomo Feltrinelli:

Al ingresar en la Universidad no tenía ninguna cultura política, ni en el orden económico, ni en el orden social, ni en el orden ideológico.

En entrevista concedida a Frei Betto en 1986 expresaba:

(… ) las ideas políticas no me las inculcó nadie, no tuve el privilegio de tener un preceptor. Después (del bachillerato) tuve otro tipo de valores: una creencia política, una fe política que tuve yo que forjarme por mi propia cuenta, a través de mis experiencias, de mis razonamientos y de mis propios sentimientos.[11]

Durante su segundo año entró en contacto con el Partido Ortodoxo y con varios militantes de la Juventud Comunista, entre los que se encontraban Flavio Bravo, Raúl Valdés Vivó, Alfredo Guevara y otros. Sus actividades políticas, primeramente dentro del ámbito universitario, le granjearon enemigos rápidamente, llegando incluso a recibir amenazas de muerte al enfrentarse a un candidato de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) apoyado por el gobierno de Ramón Grau San Martín.

Descontento con la corrupción y la violencia que imperaban bajo el gobierno de Grau, el 16 de julio de 1947 pronuncia un discurso en la primera sesión de la Asamblea Constituyente Estudiantil que le valió un lugar en la primera plana de varios periódicos.

Cayo Confites

Convertido en un apasionado antiimperialista, se vincula con diversas organizaciones estudiantiles progresistas y antiimperialistas y se une a los comités Pro-Independencia de Puerto Rico, el Comité 30 de Septiembre -del que fue fundador[12]– y el Comité Pro-Democracia Dominicana, en el que ocupó la presidencia. Desde su cargo promueve acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo. Entre julio y septiembre se enrola en un contingente expedicionario organizado para luchar contra Trujillo, el cual se entrena en Cayo Confites, muy próximo a Cayo Lobo en las Bahamasinglesas, y a unas 44 millas de Nuevitas. Allí Fidel fue ascendido a teniente, jefe de pelotón, y después a jefe de una compañía de batallón.

El 22 de julio Trujillo inicia una serie de protestas por la vía diplomática contra el gobierno de Cuba, y semanas más tarde declara abierta la posibilidad de una guerra. El gobierno cubano procedió a confiscar varias armas y tras varias deserciones y la traición de algunos miembros, la mayor parte de los expedicionarios son hechos prisioneros, salvándose Fidel al saltar al agua con su arma desde el buque “Aurora” en el cual viajaban.[13] Consideró una vergüenza que la expedición terminara sin luchar.

El Bogotazo

A su regreso a La Habana continúa teniendo una activa vida política y se destaca en las protestas estudiantiles que se centran en contra de la muerte de un alumno de secundaria golpeado por elementos del gobierno. Las protestas son duramente reprimidas, a la vez que por presiones del gobierno de los Estados Unidos se persigue a todo aquel sospechoso de comunista. Durante uno de estos enfrentamientos Fidel es golpeado y termina en estado grave.

Toma parte en una velada para conmemorar el aniversario de la muerte del líder estudiantil Rafael Trejo a manos de la policía de Machado, y más tarde es designado representante de los estudiantes universitarios cubanos al Congreso Estudiantil Latinoamericano que se celebraría en Bogotá. Después de una rápida visita a Venezuela y Panamá llega a la ciudad de Bogotá junto a otros estudiantes cubanos en un viaje patrocinado por el gobierno del presidente argentino Juan Domingo Perón.

En el teatro donde se estaba realizando una reunión de los representantes de los gobiernos de América Latina, Fidel lanzó desde el último piso unos panfletos que contenían el manifiesto de la Federación de Estudiantes Latinoamericanos que intentaban crear estudiantes de Cuba, Venezuela, Panamá y Colombia. Fue arrestado durante dos horas. Estaba citado para encontrarse con el candidato a la presidencia Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, a quien había invitado a clausurar el congreso estudiantil.

Aproximadamente a la una de la tarde de ese día dos individuos que anteriormente habían levantado ciertas sospechas dispararon contra Gaitán. Los disturbios que originó la muerte de Gaitán y que se conocieron posteriormente con el nombre de «Bogotazo», provocaron alrededor de tres mil muertos.

Fidel se unió al pueblo que exigía la renuncia del presidente Mariano Ospina Pérez,[14] por lo que es acusado de ser un agente del comunismo internacional y hasta de estar implicado en la muerte de un cura durante los enfrentamientos armados en los que participa en Bogotá. Luego la propia Iglesia Católica declara que en el Bogotazo no había perecido ninguno de sus sacerdotes.

El Congreso se suspende y Fidel y sus compañeros tienen que regresar a Cuba.

Gobierno de Carlos Prio

Marines estadounidenes profanando la estatua de José Martí.

Luego de su regreso a Cuba Fidel contrae matrimonio con Mirta Díaz Balart en 1948, con quien tuvo un hijo.[15] Ese mismo año Ramón Grau decide no presentarse a las elecciones y nombra como candidato del Partido Auténtico a Carlos Prío Socarrás, quien llega a la silla presidencial. En abril, marines estadounidenses profanan la estatua de José Martí en el Parque Central de La Habana. Fidel encabeza entonces una protesta y junto con los jóvenes comunistas, se enfrenta a la represión de la policía frente a la sede de la Embajada de los Estados Unidos. Luego estaría entre los denunciantes de la brutalidad policial que se ensaña contra su compañero de estudios Baudilio Castellanos.[1]

La policía y el Servicio de Inteligencia Militar iniciaron el expediente relativo a las actividades revolucionarias de Fidel. En noviembre, la Revista Bohemia informaba de papeles ocupados a pistoleros del mal llamado Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) que habían logrado escapar de la policía, donde aparecía en dos oportunidades el nombre de Fidel entre sus opositores condenados a muerte.

En 1950 se gradúa como Doctor en Derecho Civil y Licenciado en Derecho Diplomático y junto a dos compañeros desde su bufete se dedicó fundamentalmente a la defensa de personas y sectores humildes.

En noviembre es detenido y acusado en la ciudad de Cienfuegos por usar la violencia contra agentes de la policía en medio de una protesta a favor de asociaciones estudiantiles, pero los cargos fueron desestimados más adelante.[16] Se convirtió en miembro activo del Comité de Paz de Cuba que se oponía a la Guerra de Corea.

Desde las filas del Partido Ortodoxo trabajó por cultivar entre la militancia joven las posiciones más radicales y combativas. En 1951, el fundador del partido Eduardo Chibás sostuvo una polémica pública con el Ministro de Educación Aureliano Sánchez Arango, a quien acusó de malversación de los fondos del Ministerio. Incapaz de presentar las pruebas se suicidó públicamente durante una transmisión radial. Tras la muerte de Chibás y con el amplio apoyo del Partido, Fidel se presenta como candidato a la Cámara de Representantes, poniendo todas sus energías en la campaña.[17]

Lucha contra la dictadura de Batista

En 1952 el candidato ortodoxo Roberto Agramonte aparecía como amplio favorito para ganar las elecciones presidenciales de ese año contra Fulgencio Batista, representante del Partido Acción Unitaria.[18] Un grupo de jóvenes oficiales descontentos se aprestaban a destituir a Carlos Prío desde el año 1951 y veían a Batista como la figura ideal para el movimiento. El 10 de marzo un golpe de estado reconocido por el gobierno estadounidense llevó al poder a Batista, quien canceló las elecciones, garantizando así la seguridad de los intereses económicos de Estados Unidos en la isla.

Fidel fue uno de los primeros en denunciar el golpe de estado y lo expone ante un Tribunal de Urgencia por la violación de la Constitución:

Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades, si es que no se ve imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo. (…) Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (…) ¿Cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?[19]

El 2 de junio de 1953 Carlos Prío por el Partido Auténtico, y Emilio Ochoa por el Partido Ortodoxo, junto a líderes de otras tendencias, firmaron la Carta de Montreal o Pacto de Montreal estableciendo un programa político mínimo frente a Batista:[20]

  • Restablecimiento de la Constitución de 1940
  • Convocatoria a elecciones libres sin Batista.
  • Formación de un gobierno provisional que ordenara el llamado a elecciones.

Insatisfecho con el rumbo político tomado por los ortodoxos, y con la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria, Fidel organiza un grupo conocido como “El Movimiento”, basado en un sistema de células clandestinas. En un año el grupo rondaba los 1 200 miembros, fundamentalmente de las filas ortodoxas.[21]

Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

El cuartel Guillermón Moncada, en el año 1953 era la sede del regimiento número 1 de la «Antonio Maceo» en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia de Oriente. Por su importancia, el Moncada era la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos mil hombres. Con el fin de asaltar simultáneamente los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes (Bayamo), un centenar de miembros del Movimiento, bajo el mando de Fidel y Abel Santamaría entrenaban clandestinamente.

Las armas, los uniformes y los recursos necesarios para la lucha se obtuvieron sin recurrir a la ayuda de personas acaudaladas ni de políticos corrompidos. Su adquisición fue posible fundamentalmente por la voluntad y el sacrificio personal de los propios combatientes.

La táctica ideada consistía en llegar armados y disfrazados de sargentos y una vez dentro apelar al patriotismo de los soldados y animarlos al levantamiento contra el gobierno. Cuando todos estuvieron listos, se le dio lectura al «Manifiesto del Moncada», redactado por el joven poeta Raúl Gómez García bajo la orientación de Fidel. Gómez García leyó sus versos «Ya estamos en combate» y Fidel les dirigió esta brevísima exhortación:

Compañeros: podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.[22]

A las cuatro de la madrugada 16 automóviles salieron hacia Santiago, averiándose uno de ellos por el camino y separándose dos más del convoy principal. Los grupos dirigidos por Abel y Raúl cumplieron su objetivo: la toma del Hospital Civil y la Audiencia. El grupo principal, dirigido por Fidel, llegó según lo previsto hasta una de las postas, la No. 3, la desarmó y traspuso la garita, pero una patrulla de recorrido que llegó inesperadamente, y un sargento que apareció de improviso por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió que se movilizara rápidamente el campamento. La sorpresa, factor decisivo del éxito, no se había logrado. La lucha se entabló fuera del cuartel y se prolongó en un combate de posiciones. Ante la imposibilidad de la victoria Fidel ordenó la retirada. Al mismo tiempo que esto ocurría en Santiago, 28 revolucionarios asaltaban al cuartel de Bayamo, operación que también fracasó.

Fidel, junto a otros 19 supervivientes, intenta llegar hasta la Gran Piedra para continuar la lucha. Después de una larga marcha para evadir numerosos retenes militares y operativos de rastreo, son sorprendidos en un varentierra por una patrulla batistiana al mando del segundo teniente Pedro Sarría Tartabull. Aunque la orden que tenían era la de matar a los prisioneros sospechosos de haber participado en el asalto, Sarría les respeta la vida a los jóvenes gritando a sus subordinados:

No disparen, las ideas no se matan.[23]

Fidel detenido en el vivac de Santiago de Cuba.

Al conocer la identidad y responsabilidad de Fidel, se encarga de llevarlo personalmente hasta prisión, evitando de esta manera que fuera asesinado o desaparecido.

La historia me absolverá

El 21 de septiembre un total de 122 acusados, entre los que se encontraba Fidel, fueron llevados a juicio en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba. Actuando como su propio defensor, convenció a los jueces de hacer caso omiso a la decisión del ejército de mantener a todos los acusados esposados ante el tribunal. Rebatió allí mismo la acusación de la fiscalía que los acusaba de promover un alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado, asegurando que su rebelión era contra el poder usurpado por Batista ilegítimamente.[24]

Las acusaciones posteriores de las torturas y asesinatos cometidos por los esbirros motivaron una declaración de los jueces que expresaba la necesidad de realizar una investigación exhautiva sobre los crímenes. Fidel fue sacado del juicio para intentar acallar sus denuncias y juzgarlo en solitario. El proceso continuó hasta el 5 de octubre, siendo sentenciados 55 revolucionarios a condenas que oscilaban entre los siete meses y los 13 años.

Fidel fue juzgado en solitario el 16 de octubre y una vez más se convirtió en su propio abogado, pasando de acusado, a acusador. Su alegato fue conocido como La historia me absolverá, y en el se esbozaba el programa de la futura Revolución en Cuba. En esa ocasión señaló:

“Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos. Ejemplos históricos pasados y presentes son incontables. Está bien reciente el caso de Bolivia, donde los mineros, con car­tuchos de dinamita, derrotaron y aplastaron a los regimientos del ejército regular”[25]

Exilio en México

En julio de 1955, mostrada la imposibilidad de proseguir la lucha antibatistiana por medios legales, Fidel partió hacia México para organi­zar desde el exilio la insurrección armada. En condiciones económicas precarias y sometido a la estrecha vigilancia y persecución de los agentes batistianos, desplegó una esforzada labor orga­nizativa y preparatoria, al tiempo que prosiguió una intensa campaña de difusión de las ideas y propósitos del movimiento insurreccional. Viajó a los Estados Unidos, donde creó junto a sus compatriotas exiliados “clubes patrióticos” con el fin de conseguir apoyo político y econó­mico para la lucha revolucionaria. Estuvo en Filadelfia, Nueva York, Tampa, Union City, Bridgeport y Miami.

Con la divisa: En 1956 seremos libres o seremos mártires, Fidel, Raúl, Juan Manuel Márquez, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros destacados revolucionarios estu­vieron entrenándose con largas caminatas por las calles de la ciudad de México, escalamiento de montañas, defensa personal, tácticas de gue­rrillas y prácticas de tiro.

El 20 de junio de 1956, el jefe del Movi­miento 26 de Julio, el Che y otros combatientes fueron detenidos, las casas campamentos quedaron descubiertas y parte importante de las armas fueron incautadas. Tras la salida de los establecimientos de la policía mexicana, se aceleró la conspiración revolucionaria. Compraron el Yate Granma, en el que zarparon hacia Cuba en la madrugada del 25 de noviembre de 1956, desde el Río Tuxpan, con 82 combatientes a bordo, cuya edad promedio era de 27 años.

Ejército Rebelde

Insignia utilizada por Fidel Castro en su uniforme indicando su rango de Comandante en Jefe del Ejército Rebelde.

Después de 7 días de navegación, desembar­caron el 2 de diciembre en Las Coloradas, costa sur occidental de la antigua provincia de Oriente. Las fuerzas batistianas localizaron el desem­barco y hostilizaron a los expedicionarios. Dos días antes, los combatientes clandestinos del Movimiento 26 de Julio, al mando de Frank País, habían llevado a cabo en Santiago de Cuba un levantamiento de apoyo al desembarco.

El 5 de diciembre, el ejército de la tiranía sorprendió en Alegría de Pío a Fidel y sus combatientes. Los revolucionarios fueron diezmados, varios caen detenidos durante la persecución y muchos son asesinados en el acto. Con la valiosa colaboración de los campesi­nos, Fidel se encuentra con Raúl en Cinco Palmas y reagrupa a la fuerza revolucionaria. Parte entonces a la Sierra Maestra para conti­nuar desde allí la lucha revolucionaria, naciendo así el núcleo inicial del Ejército Rebelde.

El 17 de enero de 1957, dirigió la primera acción armada contra el ejército de Batista en el cuartel de La Plata y obtuvo su primera victoria. El Ejército Rebelde comenzó a crecer y fortalecerse.

En su condición de Comandante en Jefe, dirigió la acción militar y la lucha revolucionaria de las fuerzas rebeldes y del Movimiento 26 de Julio durante los 25 meses de guerra. Tuvo bajo su mando directo a la Columna Uno José Martí y participó personalmente en casi todas las ope­raciones, combates y batallas más importantes que tuvieron efecto durante la guerra en el territorio del Primer Frente Rebelde.

El Che y Fidel en la Sierra Maestra

A principios de 1958, el movimiento revolucionario decide acelerar la caída del tirano mediante una huelga general con características de insurrección. En la Sierra Maestra, Fidel Castro crea dos nuevas columnas al mando de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, respectivamente, quienes deben abrir dos frentes guerrilleros en otras zonas montañosas de Oriente. La huelga convocada el 9 de abril se malogra con graves pérdidas para las fuerzas revolucionarias. Batista cree llegado el momento de liquidar la insurrección, y en el verano lanza una ofensiva de 10 000 hombres sobre la Sierra Maestra.

En feroces combates y batallas -Santo Domingo, El Jigüe, Vegas de Jibacoa, y otros-, las tropas rebeldes derrotan a los batallones de la tiranía que logran penetrar en la Sierra y los obliga a retirarse. Ese es el viraje definitivo. Los partidos de la oposición burguesa, que hasta entonces han maniobrado para capitalizar la rebeldía popular, se apresuran en reconocer el indiscutible liderazgo de Fidel Castro.

Columnas rebeldes parten hacia diversos puntos del territorio nacional, entre ellas las de los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, quienes avanzan hacia la provincia de Las Villas. En esa zona ya operan diversos grupos de combatientes, entre otros los del Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular. El 20 de noviembre, Fidel Castro, dirige personalmente la batalla de Guisa, que marca el comienzo de la definitiva ofensiva revolucionaria.

Tras contundente derrota de las tropas élites de la tiranía, al amanecer del 1 de enero de 1959, Fidel entra victorioso en la guarnición de Santiago de Cuba y enfrenta, con una huelga general revoluciona­ria, acatada por todos los trabajadores, el golpe de Estado en la capital de la República, promo­vido por el gobierno de Estados Unidos quien intentaba poner al general Eulogio Cantillo en el poder. El 8 de enero Fidel entra en La Habana junto con la Caravana de la Libertad.

La honestidad y el compromiso con el pueblo marcan las palabras de Fidel en el Cuartel Columbia:

Se ha andado un trecho, quizás un paso de avance considerable. Aquí estamos en la capital, aquí estamos en Columbia, parecen victoriosas las fuerzas revolucionarias; el gobierno está constituido, reconocido por numerosos países del mundo, al parecer se ha conquistado la paz; y, sin embargo, no debemos estar optimistas. Mientras el pueblo reía hoy, mientras el pueblo se alegraba, nosotros nos preocupábamos; y mientras más extraordinaria era la multitud que acudía a recibirnos, y mientras más extraordinario era el júbilo del pueblo, más grande era nuestra preocupación, porque más grande era también nuestra responsabilidad ante la historia y ante el pueblo de Cuba.[26]

Tres palomas se posan en la baranda de la tribuna. Una de estas, insistente, se le sube en el hombro izquierdo a Fidel, y la muchedumbre grita enardecida: «¡Fidel, Fidel!». Algunos lo vieron como una bendición divina pero la mayoría lo percibió como una casualidad maravillosa. El acto que cerró el recorrido de la Caravana de la Libertad terminó alrededor de las dos de la madrugada del día 9 de enero de 1959.

Revolución en el poder

Fidel en un juego de béisbol junto a Camilo Cienfuegos

El 3 de enero de 1959, en medio de la intentona contrarrevolucionaria protagonizada por Eulogio Cantillo, el recién nombrado presidente provisional Manuel Urrutia lo nombró Comandante en Jefe de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire[27]. El 13 de febrero fue designado Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, cargo al que renunció el 17 de julio de ese mismo año debido a la actitud traidora del presidente Urrutia, que saboteaba las leyes aprobadas por el Consejo de Ministros. En ese momento se produjeron grandes manifestaciones populares en su apoyo, por lo que Urrutia decidió renunciar a la presidencia, siendo designado como su sucesor Osvaldo Dorticós Torrado. Ante los cambios positivos en el gobierno, Fidel se reintegró a su cargo de Primer Ministro el 26 de julio[27].

Desde el inicio mismo de la Revolución Cubana dirigió y participó en todas las acciones emprendidas en defensa del país y de la Revo­lución en los casos de agresiones militares pro­cedentes del exterior o actividades de bandas contrarrevolucionarias dentro del país, en especial la derrota de la invasión organizada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, llevada a cabo por Playa Girón en abril de 1961. En nombre del poder revolucionario, proclamó el 16 de abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución Cubana. Condujo al pueblo cubano en los días de la dramática Crisis de Octubre de 1962.

Ocupó el cargo de Secretario General de las Organizaciones Revolucionarias Integradas[27], y más adelante el de Secretario General del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. A partir de la Constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cubaen octubre de 1965, su cargo fue el de Primer Secretario y Miembro del Buró Político, en el que fue ratificado por los cinco Congresos del Partido efectuados desde entonces, en el Sexto, realizado entre el 16 y el 19 de abril de 2011, renuncio a la reelección debido a su estado de salud y fue sucedido por Raúl Castro.

Fue electo Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en representación del Municipio Santiago de Cuba, en sus sucesivos períodos de sesiones desde la creación de aquella en 1976, y desde entonces y hasta el 2008 ocupó los cargos de Presidente del Consejo de Estado y Presidente del Consejo de Ministros. Durante su etapa de presidente presidio misiones oficiales cubanas a más de 50 países.

Entre el 21 y el 25 de enero de 1998 recibió y atendió durante su estancia en Cuba al Papa Juan Pablo II. El Sumo Pontífice en declaraciones realizadas al actual Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, le comunico que posiblemente ningún jefe de Estado se había preparado tan a fondo para una visita de un Pontífice[28].

Como fundador del primer estado socialista del hemisferio occidental, diseñó, orientó y ejecutó una política exterior de neta independencia y de extensión global, y un magisterio internacionalista que ha hecho de Cuba un componente activo y destacado en los fundamentales procesos políticos que le tocó transitar a lo largo de su liderazgo, siempre al lado de las causas más justas y sin temor a arrastrar los mayores y más sonados lances.

Dirigió estratégicamente la participación de cientos de miles de combatientes cubanos en misiones internacionalistas en Argelia, Siria, Angola, Etiopía y otros países, e impulsó y organizó el aporte de decenas de miles de médicos, maestros y técnicos cubanos que han prestado servicios en más de 40 países del Tercer Mundo, así como la realización de estudios en Cuba por parte de decenas de miles de estudian­tes de esos países. Impulsó los programas integrales de asistencia y colaboración cubana en materia de salud en numerosos países de África, América Latina y el Caribe, y la creación en Cuba de escuelas inter­nacionales de Ciencias Médicas, Deporte, y Edu­cación Física y otras disciplinas para estudiantes del Tercer Mundo.

Promovió a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico internacional vigente, en particular contra la deuda externa, el despilfarro de recursos como consecuencia de los gastos militares y la globalización neoliberal, así como los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe.

En abril de 2004, junto al fallecido lÍder bolivariano, Hugo Chávez, abrió el camino de la integración latinoaméricana con la creación en La Habana de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA), como espacio multifacético de convergencia. Esfuerzo que fue sumando otras entidades como Petrocaribe, de amplia y positiva actividad en el campo energético, y que se complementa con la reestructuración positiva de entidades como el MERCOSUR y la formación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

El paso más concluyente en ese derrotero resultaría, sin dudas, la fundación en 2011, en Caracas, Venezuela, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que por encima de innegables diferencias y características propias de cada integrante, se desarrolla como un mecanismo de verdadera representatividad regional, capaz de dar prioridad al diálogo y trascendencia a cuantos une por encima de otras consideraciones.

Encabezó la acción decidida del pueblo cubano para enfrentar los efectos del bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años y las consecuencias en el plano econó­mico del derrumbe de la comunidad socialista europea, y promovió el esfuerzo tenaz de los cubanos para superar las graves dificultades resultantes de estos factores, su resistencia durante el llamado Período Especial y el reinicio del crecimiento y desarrollo económico del país.

Fue puntal en su ejercicio político en materia de proyección exterior, el logro del cese al fuego bilateral suscrito entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo (Farc-EP), firmado el 23 de junio de 2016 en La Habana, Cuba, luego de años de diálogo apoyado, impulsado y facilitado precisamente por la revolución cubana.

A lo largo de los años de la Revolución impulsó y dirigió la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revolucionario, su avance hacia el socialismo, la unidad de las fuerzas revolucionarias y de todo el pueblo, las transformaciones económicas y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, la defensa, el enfrentamiento de las agresiones externas, la conducción de una activa política exterior de principios, las acciones de solidaridad con los pueblos que luchan por la independencia y el progreso, y la profundización de la conciencia revolucionaria, internacionalista y comunista del pueblo.

Enfermedad

El 31 de julio de 2006 dio a conocer una proclama al pueblo de Cuba en que hacía entrega temporal de sus responsabilidades por razones de salud, ya que llego un momento -según sus propias palabras- en que debido a su enfermedad llegó un momento en el cual no podía seguir al frente del gobierno por lo que decidió traspasar el poder al primer vicepresidente cubano en esos momentos, Raúl Castro. En el proceso electoral cubano posterior a esa fecha por las mismas razones declinó su postulación a integrar el Consejo de Estado.

Retorno a la vida pública

Fidel Castro y Raúl Castro en la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Luego de una etapa de convalecencia y recuperación, no exenta de riesgos, en marzo del 2007 emprende una nueva misión dentro de su carrera revolucionaria, disponiéndose, según escribió, a hacer lo que debía y podía: “

“reflexionar y escribir sobre cuestiones de cierta importancia y trascendencia”, apoyado en “mucho material pendiente”

La decisión de comenzar sus “Reflexiones”, respondieron a la necesidad de hacer lo que le era posible hacer, al impulso incontenible, regido por la urgencia práctica; experimentado durante toda su vida, en particular en situaciones extremas de estudiar, investigar, conocer y enseñar[29].

Las “Reflexiones” dan continuidad, desde otra trinchera, a su misión de político revolucionario con el propósito de movilizar a la opinión pública nacional e internacional, y llevarlos a pensar la realidad de forma coherente y unitaria, lo que las convirtió en un “original hecho filosófico”. ”Se dedicó a escribir sobre temas mundiales, convirtiéndose en un activo participante en la lucha de ideas. Por su auto­ridad moral, influyó en importantes y estratégi­cas decisiones de la Revolución.

Muchos de los temas de reflexión son tratados con el espectro referencial privilegiado que le confiere el haber sido testigo de primera línea o protagonista de algunos de los acontecimientos cruciales en la historia del mundo desde la segunda mitad del siglo pasado; incluso el de haber participado en su génesis. Ante la pretensión de naturalizar la injusticia, el despojo y el simulacro como remedo de la vida humana, Fidel Castro reafirmó su convicción personal de que “toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna”.

Sobre estos y otros temas algunas de sus reflexiones reprodujeron o sintetizaron opiniones de expertos y personalidades destacadas del escenario internacional; en ocasiones en respaldo de sus tesis, en otras, como punto de confrontación para el análisis.

Le caracterizaron sus reflexiones la síntesis y la brevedad, establecendo una premisa de radicalidad ética y sentido práctico de la política, manteniéndose “fiel a la divisa de no escribir nunca una mentira”.

De esta manera se mantuvo cumpliendo con funciones políticas de movilizador de conciencias, el combate de ideas y argumentos en torno a todo lo que repercute en la vida y el futuro de la humanidad, constituyendo su espacio natural y su escenario de lucha, arraigado en el principio martiano de que “”una idea justa desde el fondo de una cueva puede más que un ejército””.

Tras varios años de estar alejado de la vida pública, comenzó una serie de visitas en el año 2010 a centros radicados en la capital cubana y a reunirse con combatientes, científicos, economistas, jóvenes y políticos de Cuba y del mundo; alertando sobre los graves peligros de una nueva guerra en el Oriente Medio y la terrible amenaza para la especie humana que significa la destrucción del medio ambiente.

El 19 de abril de 2011, con motivo de la clausura del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, Fidel se hace presente en el Palacio de las Convenciones y es recibido con una cerrada ovación, semanas antes había informado sobre su decisión de no seguir al frente del Partido Comunista de Cuba debido a sus problemas de salud.

Raúl y Fidel Castro en la Clausura del Séptimo Congreso

La sesión de clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrada el 19 de abril de 2016 contó con su presencia, siendo recibido por delegados e invitados entre numerosos vítores y ovaciones. Compartió con los delegados asistentes y pronunció un discurso histórico en el que puso de manifiesto su motivación especial por las ideas y un resumen esencial de la vida de combate y de virtud, en una de estas ideas refirió:

“Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo; fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos transmitirles que el pueblo cubano vencerá.”

Muerte

En una alocución nacional, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba y Primer Secretario del Comité Central del PCC, dió a conocer el fallecimiento del líder histórico de la revolución el 25 de noviembre de 2016 en La Habana, Cuba, a los 90 años de edad. En cumplimiento a su voluntad, sus restos fueron cremados[30].

Hoy, 25 de noviembre, a las 10:29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En cumplimiento a la voluntad expresa del Compañero Fidel, sus restos serán cremados..¡Hasta la victoria siempre!

Tributo

Con motivo de su fallecimiento, el Consejo de Estado de la República de Cuba declaró nueve días de Duelo Nacional, a partir del 26 de noviembre hasta el 4 de diciembre de 2016[31][32].

A partir del 28 y hasta el 29 de noviembre, en el Memorial José Martí, la población de la capital podrá acudir a rendirle merecido homenaje al líder de la revolución.

El día 29 de noviembre, se realizará un acto de masas en la Plaza de la Revolución “José Martí” de la Capital. Al día siguiente, el 30 de noviembre, se iniciará el traslado de sus cenizas por el itinerario que rememora la Caravana de la Libertad en enero de 1959, hasta la provincia de Santiago de Cuba, concluyendo el día 3 de diciembre. Este propio día, se realizará un acto de masas en la Plaza “Antonio Maceo”.

La ceremonia de inhumación se efectuará el día 4 de diciembre en el Cementerio de Santa Ifigenia.

Repersusión

 

Una marea de mensajes que reconocen la estatura de Fidel y lamentan su partida inundó las páginas web y las redes sociales desde la noche del 25 de noviembre, en tanto los principales periódicos del orbe daban cuenta de su deceso y recordaban su figura ya fuera mediante comentarios, con galerías de imágenes o trascendentales entrevistas de archivo:

Intentos de asesinato

Los servicios de seguridad de la Revolución Cubana han contabilizado hasta el año 2007 un total de 638 intentos de asesinato contra su persona en distintas fases de desarrollo, llegando a ejecutarse más de un centenar que fueron desmantelados y que contaron con los medios, oportunidad y ejecutores determinados a ello y que fracasaron por la acción de los servicios de seguridad o por la cobardía de los autores[33]. El primer intento reconocido se realizó en 1958[34], cuando el agente FBI, Allen Robert Nye, fuera capturado en la Sierra Maestra con un fusil calibre 30.06 con el objetivo de detener, con la muerte, el ímpetu revolucionario del líder guerrillero.

No solo la CIA, sino también el Departamento de Estado, manejaron la posibilidad de su asesinato y evaluaba las posibles consecuencias que ello podría traer. A partir de 1960, la CIA intensificó la dirección de planes para asesinarlo y a partir de esa fecha son la mayoría de los planes revelados en el informe de la Comisión Church y los que aún no se han revelado, lo que ha demostrado que contra ningún otro dirigente político en el mundo se han gestado tantos planes de asesinato, ni ninguno ha sido sometido a tal persecución, tanto dentro como fuera de su país[35].

Los métodos planeados para matarlo fueron múltiples, aunque todos fracasaron: desde francotiradores, explosivos colocados en sus zapatos, veneno inyectado en un puro, una pequeña carga explosiva dentro de una pelota de baseball, moluscos explosivos, traje de buzo infectado con hongos, bolígrafo-jeringuilla, amantes a sueldo, veneno de bacterias y xxplosivos bajo el podium, entre otras variantes[36].

En muchas ocasiones se ha pretendido remitir el éxito del abortamiento de los complots homicidas a la labor de los organismos de seguridad cubanos, sin embargo, la participación popular en su desmantelamiento fue vital, sin detrimento de la eficiencia del Servicio, a lo cual habría que sumar, la intuición de Fidel para descubrir las emboscadas, que no pocas veces lo libró del crimen planificado.

Reconocimientos y distinciones

A lo largo de su trayectoria recibió innumerables reconocimientos, condecoraciones, distinciones, premios y honores nacionales e internacionales concedidos por estados soberanos o entidades subnacionales, instituciones, organizaciones no gubernamentales, partidos políticos y otros.

Enlaces externos

Referencias

Fuentes

China es vista por los africanos en calidad de socios, América y Europa como depredadores, Azikiwe Abayomi – 

Un reciente artículo de opinión publicado en el New York Times por Dambisa Moyo mantiene la firme posición de que el papel de la República Popular de China en África es positivo.

Origen: China es vista por los africanos en calidad de socios, América y Europa como depredadores, Azikiwe Abayomi – Artículo Asamblea De Majaras – AsambleaDeMajaras.com

 

Un reciente artículo de opinión publicado en el New York Times por Dambisa Moyo mantiene la firme posición de que el papel de la República Popular de China en África es positivo.

Azikiwe Abayomi – 16/01/13

Un reciente artículo de opinión publicado en el New York Times por Dambisa Moyo mantiene la firme posición de que el papel de la República Popular de China en África es positivo. Esto ocurre en medio de las crecientes intervenciones militares de EE.UU., Reino Unido y Francia en el continente que se ha traducido en la destrucción masiva de Libia, Somalia y Costa de Marfil. Moyo señala en su artículo que “A pesar de todo el alarmismo, los motivos chinos para invertir en África son en realidad muy puros. Para satisfacer a su población y evitar una crisis de legitimidad de su gobierno, los líderes en Beijing necesitan mantener tasas de crecimiento económico alto y continúan sacando a cientos de millones de personas de la pobreza”. (NYT, 27 de junio). También señala que China necesita las tierras cultivables, petróleo y minerales.

Las ambiciones imperiales o coloniales sobre las masas pobres en estos países es algo totalmente irracional y está fuera de sintonía con el con el actual pensamiento estratégico de China. “Sin embargo, a pesar de que los EEUU y otros países de la OTAN se enfrentas a la peor crisis económica desde la Gran Depresión con un alto desempleo y aumento de la pobreza, los objetivos imperialistas de Occidente están claramente orientados en su política exterior hacia África”, dice Moyo. Su artículo es oportuno porque aparece un año después de que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, visitase Zambia, un país del África Meridional, donde arrogantemente le dijo al gobierno y al pueblo que “la ayuda exterior de China y las prácticas de inversión en África no siempre han sido coherentes con normas internacionales generalmente aceptadas de transparencia y buen gobierno, y no siempre ha utilizado los talentos de los pueblos africanos en la búsqueda de sus intereses comerciales”. (Reuters, 10 de junio de 2011) Esta declaración se produjo al mismo tiempo que los EEUU junto con sus aliados de la OTAN estaban bombardeando Libia.

Libia era antes de la caída de Gadafi el país más próspero y estable del continente. A pesar de las objeciones de la Unión Africana, tal como está indicado en numerosas resoluciones y declaraciones públicas para exigir una solución negociada de la crisis de Libia, Washington y sus socios de la OTAN ignoraron totalmente la voluntad de los gobiernos y pueblos del continente y continuaron la guerra que dio lugar al cambio de régimen y el asesinato del coronel Muammar Gaddafi. Estas acciones en Libia siguen un patrón histórico del colonialismo, como cuando la esclavitud, el neocolonialismo, tal y como se refleja en los tiempos modernos a través de la oposición de Washington a todos los genuinos movimientos de liberación nacional y los gobiernos progresistas de África. Refutando la afirmación de Clinton, el presidente de Zambia, Rupiah Banda, señaló que “Nuestro país ha mantenido una relación estrecha con China desde antes de la independencia (en 1964)”. El Presidente continuó diciendo que China había prestado asistencia a numerosos países africanos para hacer frente a la crisis financiera mundial, en diferencia a los EEUU. Más tarde, en la vecina Tanzania, Clinton advirtió que estaba en marcha un “nuevo colonialismo en África de los inversores extranjeros y los gobiernos interesados sólo en la extracción de los recursos naturales para enriquecerse”. (China Daily, 17 de junio de 2011)

Aunque la jefa de la diplomacia de EEUU no mencionó a China por su nombre, las implicaciones eran obvias. Según China Daily, “Lo más irónico es que Hillary Clinton, al parecer, no sabe el significado de Dar Es Salaam, Tanzania, en la historia de relaciones chino-africanas. Es el lugar donde China construyó su primer ferrocarril de Tanzania y Zambia”, durante la década de 1970 bajo el liderazgo del Presidente Mao. El periódico China Daily continúa diciendo que su gobierno invirtió en el proyecto que se ha beneficiado enormemente a la población local, y los trabajadores chinos soportaron las condiciones climáticas extremas y se sacrificaron para completar este proyecto ferroviario en los terrenos más difíciles. “Otras transferencias científicas tecnológicas tienen el potencial para hacer frente a la crisis agrícola en África. Se han enviado científicos a Níger y Nigeria para poner en práctica un programa de preservación de los recursos hídricos patrocinado por el gobierno chino y las Naciones Unidas”. (Xinhua, 2 de julio)

Los científicos chinos están investigando y formando personal local en Niamey, Dosso, Tahousa, Maradi y Zinder, en el sur del Níger, así como en el estado de Kano, en Nigeria. El proyecto está diseñado para abordar el problema de los recursos hídricos que afecta el desarrollo agrícola y la cría de animales que es causado por la sequía y la expansión de los desiertos. EEUU, bajo la presidencia de Clinton, estableció lo que se conoce como la Ley de Oportunidad y Crecimiento de África (AGOA) pero ha sido inconsistente en el suministro de provisiones de inversiones por las empresas que han abierto fábricas en varios países. A pesar de que la Brookings Institution dice que la AGOA ha creado 300.000 puestos de trabajo en el continente, miles de estos empleos se han perdido debido a la torpeza burocrática por parte del gobierno de los EEUU. Nicholas D. Kristof, un defensor de larga data de la intervención de Washington en África, tanto militar como económicamente, intentó colocar la responsabilidad de la mayoría de los problemas de corrupción en el interior de varios Estados-nación en el continente.

Sin embargo, Kristof se vio obligado a admitir que “En Lesotho, cerca de 5.000 trabajadores de la confección han perdido sus empleos debido a este retraso exasperante del Congreso” en la renovación de la AGOA.

Mientras que Estados Unidos es percibido en gran parte de África como una zona de desastre, China es visto como la promesa en el continente”. (NYT, 30 de junio)

En Zimbabue, el gobierno se ha visto negativamente afectado por las sanciones impuestas por EEUU, Reino Unido, UE y Australia. La razón de esta guerra económica contra Harare es que el partido gobernante ZANU-PF ha puesto en marcha un programa de reforma agraria integral, para recuperar el 50 por ciento de las tierras robadas por el imperialismo británico hace un siglo, durante el advenimiento del colonialismo.

Los imperialistas occidentales han negado comercio y la inversión a Zimbabue y han apoyado a las fuerzas de la oposición empeñados en socavar la reforma agraria y la soberanía nacional. China ha construido fuertes lazos económicos con Zimbabue, cuyo movimiento de liberación apoyó en los años 1960 y 1970 durante la guerra por la independencia contra los colonizadores británicos. China también ha defendido a Zimbabue y Sudán cuando ambos países fueron amenazados con nuevas sanciones por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los estados imperialistas han continuado con sus políticas de oponerse a cualquier esfuerzo sincero por parte de los Estados africanos para buscar un desarrollo que sirva a los intereses de las personas. En consecuencia, Occidente seguirá siendo percibida como una fuerza negativa en África, mientras que el papel de China está creciendo en popularidad. Un informe de Pew Investigation indica que en 10 estados africanos la mayoría tiene una opinión favorable del papel de China en el continente. En Senegal, el 86% dijo que China hacer mejor las cosas, mientras que sólo el 56% tenía una opinión buena de EEUU en este sentido. Incluso en Kenia, cuyo gobierno es un estrecho aliado de Washington, el 91% de los encuestados dijeron que creían que el papel de China es positivo, cifra que baja al 74% en caso de EEUU.

Azikiwe Abayomi es el editor de Pan-African News Wire.

 

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por María Valdés

 

Visto en CEPRID

Los USA dan la victoria a Trump en defensa propia, por el ZURDO

Origen: THE ZURDMAN ZONE: EN DEFENSA PROPIA

THE ZURDMAN ZONE: EN DEFENSA PROPIA EN DEFENSA PROPIA

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Los USA dan la victoria a Trump en defensa propia (no sólo propia, sino también de los Otros -por una vez la injerencia norteamericana es por el bien de todo el planeta: si el nuevo presidente se atiene al discurso que motivó este graffiti, ahora sí tendría sentido en el caso, claro, de que alguna vez tal galardón haya tenido sentido un Nobel express de la PAZ-). El profeta Dugin ayer mismo dejó este mensaje de esperanza a escala de todo el orbe. Porque nunca hemos estado más cerca de la ANTIGLOBALIZACION (de la de veras: no del doble lenguaje orwelliano de los indignados marionetas/cómplices de Soros). La sonrisa tórtiga de la alcaldesa Carmena, tan amiga de comprender y dialogar con las atrocidades del daesh ¿se mantendrá ante este nuevo panorama o mostrará preocupación porque el limbo de kippel y mierda que la encumbró y en el que se encuentra tan a gusto pueda desaparecer? Ella, tan motivada contra la contaminación atmosférica ¿lo estará también contra el smog de falacias injerencistas de buen rollito que han tratado de convertir al planeta entero en lecho de Procusto para el ejercicio caprichoso de una minoría disfuncional de residuos de la opulencia occidental? ¿Ayudará a quienes desean clarificar la perspectiva y mejorar las relaciones entre los pueblos combatiendo las metástasis indeseables, tanto políticas como económicas, incubadas por ese mismo Occidente en su insensato delirio de Nuevo ¿¿¿¿Orden???? Mundial? En fin, parece que esta vez las cosas del Zurdo son algo más que “una pedorreta excéntrica que a nadie importa”…

 

 

Publicado por el zurdo en 9:36 a. m. Etiquetas: TRANCES

Acabar con las guerras de clase – Mike Savage 

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Origen: Acabar con las guerras de clase – Mike Savage | Sin Permiso

Las divisiones económicas globales han sido tan duras en la década pasada que han transformado la agenda investigadora. El libro El capital en el siglo XXI de Thomas Picketty (Harvard Univ. Press, 2014) ha tenido una profunda influencia, con más de un millón y media de copias vendidas. Picketty ha mostrado que en muchos países ricos, el saldo de la riqueza acumulada comparada con el ingreso nacional está volviendo a niveles de disparidad como no veíamos desde hacía 100 años. Picketty sostiene que estamos asistiendo al resurgimiento de una “clase patrimonial”.

Estos desplazamientos económicos proponen desafíos para entender cómo las clases sociales están siendo transformadas. El economista Branko Milanovic señala la emergencia de una plutocracia global, el declive de las clases medias en los países desarrollados como EEUU y Europa, y el crecimiento de las clases medias en general, especialmente en Asia.

Hay un intenso interés público en estos cambios. En nuestro trabajo con la BBC en la “Gran Encuesta Británica de Clase”[1], definimos de forma polémica siete “nuevas” clases, que van desde una “élite” hasta un “precariado”. Una cifra impactante de nueve millones de personas clicaron en el “class calculator” online de la BBC para descubrir a qué clase pertenecerían (ver go.nature.com/2ccvwcv)

Los desplazamientos – especialmente las élites ricas aislándose de la mayoría de las capas medias y bajas de asalariados – parecen estar dando forma a eventos mundiales. Hay un fuerte sentimiento anti-élites que atraviesa los países desarrollados. En la carrera presidencial estadounidense de este año, por ejemplo, Bernie Sanders y Donald Trump se situaron a sí mismos como “outsiders” respecto a Washington. En Inglaterra y Gales, la geografía del referéndum del Brexit narra una historia similar. Las áreas con grandes proporciones de riqueza que concentraban a altos ejecutivos y profesionales de alto nivel educativo y buenos contactos, votaron desproporcionadamente por permanecer en la Unión Europea. Las áreas de gran desventaja económica, cultural y socialmente amputadas, la mayoría en las viejas zonas industriales del sureste de Inglaterra, votaron por salirse de la Unión Europea (véase la siguiente imagen)

 

Estos desarrollos exigen una mejor comprensión de cómo la clase social opera hoy día, y cómo se relaciona con otros factores como el género, la raza y la etnicidad. Por ello, muchas universidades y fundaciones están invirtiendo en este área. Por ejemplo, el International Inequalities Institute de la London School of Economics and Political Science’s (LSE), el cual co-dirijo, recibió en junio 64.4 millones de libras (86 millones de euros) para formar liderazgos que combatan la desigualdad. Esta beca, que proveyó la fundación privada Atlantic Philanthropies, es la más grande en la historia de la LSE. Estamos trabajando con compañeros del Sur, especialmente de la escuela de postgrado de Política del Desarrollo de la Universidad de Cape Town y el Centro para el Estudio del Conflicto y la Cohesión Social en Chile

Asimismo hay un programa multidisciplinar en desigualdad y política social en la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetss, y también en el Centro sobre Pobreza y Desigualdad en Stanford, California; el Instituto sobre Democracia y Desigualdad de la Universidad de California, Los Ángeles; y el Centro para el estudio de la Desigualdad en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York (también apoyado por la financiación de Atlantic Philanthropies). Otros programas destacados son el del Centro por la Ia Oportunidad e Igualdad en la Organización por la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Pero para hacer progresos, los sociólogos deben resolver sus profundamente arraigadas diferencias sobre cómo debe ser entendida y medida la clase social. Para entender la naturaleza de este debate, debemos primero echar una mirada al pasado.

Definiendo “clase”

El estudio de la clase social comenzó en el siglo diecinueve. Cuando los investigadores de la Revolución Industrial (mayoritariamente ingleses)  proyectaron sus investigaciones sobre la pobreza y la desigualdad, no lo hicieron sin fuertes insinuaciones morales. Ellos asumieron que los profesionales y los gentlemen eran más respetables y valiosos que la gente pobre, quienes fueron considerados responsables de sus infortunios.

De acuerdo con un estudio pionero, el propietario del navío Liverpool, Charles Booth, definió los pobres de las calles del Londres de 1880 como “viciosos y semi-criminales”. Clasificó a la gente en siete clases según las bases sobre las que vivían y su posición económica familiar (como juzgaron los oficiales de escuela, policías y otros). Booth definió a los más pobres como poseedores de “la vida de salvajes, con vicisitudes de extrema dureza y cuyo único lujo es la bebida”; vio a las clases medio-bajas como “una clase de sobrios y enérgicos trabajadores”. Las clases medio altas fueron definidas como una “clase con servicio”. Ecos de estos juicios estigmatizadores permanecen con fuerza hoy día – como pusieron en evidencia los recientes discursos sobre los “gorrones de impuestos” (benefit scroungers) y la “basura blanca” (White trash). [2]

Desde mediados del siglo XX, los sociólogos han buscado eliminar estas dimensiones morales y proporcionar una definición de clase objetiva, más exacta y precisa – una que pudiera ser medida precisamente a pesar de las perspectivas privadas de cada cual. Desde 1940 hasta 1960, investigadores predominantemente estadounidenses desarrollaron escalas de “estatus socio-económico” que realizaban las típicas combinaciones de ingresos, educación y prestigio profesional. El Índice Socioeconómico Duncan de 1960, por ejemplo, monitoriza la proporción de gente que piensa qué trabajos en particular tienen un “buen” o “excelente” prestigio social; y vincula esto a los porcentajes de población activa que finalizaron la educación secundaria o fueron más allá, y aquellos que declaran más de un ingreso determinado.

Por el contrario, los investigadores británicos del mismo período desarrollaron un enfoque que tuvo gran impacto en todas partes. Ellos argumentaron que la clase social debe ser determinada sólo de una forma: de acuerdo a la ocupación de la persona. Esta aproximación databa de 1913, y clasificaba a la gente en una de las seis clases conforme a la “cualificación” (skill) de su trabajo. Ello condujo a la diferencia entre ocupaciones cualificadas no-manuales y ocupaciones cualificadas manuales. Es una manera muy británica de pensar sobre la clase social.

Vida laboral

En 1980, el sociólogo británico John Goldthorpe reveló una versión más refinada del enfoque ocupacional, en sus estudios pioneros sobre la movilidad social en Reino Unido[3]. Encontró insatisfactorio el viejo modelo debido a su definición opaca de “cualificación”, y no tuvo en cuenta si las personas eran autónomas o asalariadas, o si supervisaban el trabajo de otras personas. Su nuevo modelo (véase el siguiente cuadro) fue acogido oficialmente por la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido a finales de los años noventa. Además el modelo ha sido desarrollado internacionalmente, sobre todo a través de la Clasificación Socioeconómica Europea[4].

Clasificando clases

John Goldthorpe refinó las categorías de clase social atendiendo a cómo los trabajadores interactuaban con sus empleadores.
Class Denomination Form of regulation of employment
I Higher-grade professionals, administrators and managers Service relationship
II Lower-grade professionals, administrators and managers, and higher-degree technicians Service relationship (modified)
IIIa Higher-grade routine non-manual employees Mixed
IIIb Lower-grade routine non-manual employees Labour contract (modified)
IVabc Small proprietors and employers, and self-employed workers Not applicable
V Lower-grade technicians and supervisors of manual workers Mixed
VI Skilled manual workers Labour contract (modified)
VIIa Non-skilled manual workers (other than in agriculture) Labour contract
VIIb Agricultural workers Labour contract

Goldthorpe diferenció entre una clase trabajadora asalariada y una clase del sector servicios asalariada. Los autónomos, técnicos cualificados y supervisores los consideró capas intermedias. Obreros bajo contrato – conductores de autobús, mineros del carbón o trabajadores industriales – son aquellos que reciben salarios fijos por su trabajo. Por el contrario, en la clasificación de Goldthorpe los doctores, abogados, altos ejecutivos y académicos tienen una relación más difusa con sus empleadores, reciben primas potenciales (como incrementos salariales o fondos de pensión) como reconocimiento por el trabajo realizado es algo que no puede ser fácilmente demarcado y regulado. De forma confusa, él denominó a esto “relación de servicios” – no confundir con el servicio doméstico o con la gente que trabaja en el sector servicios (como el comercio al por menor o la sanidad), muchos de los cuales eran empleados por contratos laborales.

La obra de Goldthorpe fue pionera gracias a sus encuestas nacionales representativas, que se volvieron habituales en Gran Bretaña y en otras partes del mundo desarrollado desde finales de los años cincuenta. Construyendo la clase como una variable – la naturaleza del trabajo de cada uno – es posible emplear dicha variable para monitorizar la movilidad social, y para medir su influencia en características tales como la salud o la mortalidad. Permite en teoría, además, diferenciarse del efecto de otras variables como la renta, la educación, la etnicidad o el género. Este enfoque ha sido mostrado como robusto (al menos en Gran Bretaña, donde es ampliamente empleado) para predecir relaciones de empleo – incluyendo salarios, la provisión del margen de beneficios defondos de pensiones, los riesgos del desempleo y el control sobre los horarios laborales[5].

El modelo Golthorpe ha probado una gran eficacia en la investigación comparada. Anteriormente, los países tenían diferentes maneras de clasificar las ocupaciones en grandes grupos sociales. El esquema Goldthorpe permitió a los investigadores medir diferencias en la movilidad social en diferentes países, especialmente aquellos que tenían preguntas similares y comparables en las encuestas sobre empleo. Por ello, Goldthorpe y Robert Erikson[6] fueron capaces de refutar las opiniones comúnmente extendidas que defendían la existencia de una mayor movilidad social en los EEUU que en los países europeos, así como demostrar que la movilidad social era incluso mayor en países del Este de Europa que habían sufrido una transformación socialista. Esta ha sido una contribución muy importante.

Un instrumento desafilado

A pesar de su elegancia, el enfoque de Goldthorpe ha recibido montañas de críticas en los últimos años, principalmente de cuatro fuentes. La primera, debido a que este modelo se centra en el empleo como la medida clave de la clase, es por ello menos útil en aquellas partes del mundo – especialmente en el sur global – donde la gente tiene menos probabilidad de entrar en el mercado laboral formalizado y a menudo trabaja en casa[7]. Igualmente, las personas jubiladas, discapacitadas o desempleadas no tienen lugar en el modelo. De forma similar las mujeres tampoco encajan bien dado que el modelo se centra en el trabajo formal y retribuido.

En segundo lugar, el modelo agrupa a la gente en clases de ocupaciones demasiado amplias. Médicos o abogados no son tratados por separado, por ejemplo. Los sociólogos estadounidenses Kim Weeden y David Grusky defienden una metodología de “microclase”, que permita distinguir entre diferentes ocupaciones. Ésta nos ofrece un mejor tratamiento de la generación de desigualdades y mejores predicciones de las prácticas de consumo de los americanos, y sus actitudes políticas en la pasada década comparada con la de los años 70[8].

Tercero, los economistas han mostrado que las dimensiones clave de la riqueza y la renta que han predominado en las últimas décadas no pueden ser mapeadas bajo esas grandes clases ocupacionales. Esto es especialmente cierto para el caso donde las rentas del 10%  superior de los asalariados – e incluso más, del 1% superior – se ha alejado muchísimo del resto (en vez de ello, algunos economistas, incluido Picketty, prefieren pensar las clases sociales como amplios grupos de rentas).

Finalmente, el modelo de clase de Goldthorpe no ha probado su eficacia en explicar algunos hechos sociales claves. Por ejemplo, las actitudes y acciones políticas están sólo débilmente correlacionadas con los tipos de trabajo. Hasta la década de los ochenta, había una fuerte tendencia – en Europa y algunas partes más – a apoyar movimientos sociales y de izquierdas por parte de aquellas personas que ocupaban trabajos manuales, mientras que los trabajadores asalariados a menudo votaban más por partidos conservadores o ya establecidos. Este patrón es ahora mucho menos claro. Incluso Goldthorpe concede que sus mediciones no predicen patrones de consumo como las lecturas de prensa o los intereses en el mundo del ocio.

Ganancias del capital

Desde finales de los años noventa, un enfoque alternativo a la clase se ha vuelto enormemente atractivo a sociólogos que buscan comprender cómo la desigualdad y la clase intersectan. Esta perspectiva, “capital, assets and resources” (CARs), viene influenciada por el sociólogo francés Pierre Bourdieu. En su libro La distinción (Routledge, 1984) contempla la clase como una propiedad emergente de diferentes “capitales” – esos que permiten a la gente acumular recursos a lo largo del tiempo de tal manera que sus ventajas sobre los demás aumentan.

Para Bourdieu, había tres capitales: económico, cultural y social. Concibió las actividades culturales como similares a la renta y la riqueza, en el sentido de que permiten generar ventajas. Señaló la forma en la cual los niños que se exponen a los teatros o museos se familiarizan con ideas abstractas y se desenvuelven bien en el sistema educativo. Ellos se valen de su capital cultural para la consecución de sus logros educativos o para acceder a mejores trabajos. El capital social es el fenómeno por el cual aquellos que tienen mejores contactos salen adelante. En parte, esto es el viejo y conocido enchufe del sistema educativo para la “juventud dorada”, pero el concepto también permitía capturar la forma en la cual personas con muchos lazos sociales – obtenidos a través de la fe religiosa, sindicatos o hobbies por ejemplo – podían ganar ventajas. Los tres capitales tienen fuertes sinergias.

La perspectiva CARs puede clasificar inmediatamente gente que no tiene trabajos formales, incluyendo jubilados, trabajos de cuidados (a menudo ocupado por mujeres) y niños. Es posible emplear encuestas y otros datos para cartografiar el capital económico, social y cultural de alguien. Este modelo reconoce además que la naturaleza del capital cultural varía entre contextos diferentes[9].

En lugares donde los ricos son también personas culturalmente integradas y con buenos contactos, ellos forman una clase social fuerte y diferenciada. En el libro Clase social en el siglo XXI (Penguin, 2015), otros colegas y yo hemos defendido que esto ocurre hoy día con los muy ricos, quienes tienen círculos exclusivos y comparten ocupaciones similares, y a menudo provienen de las mismas universidades de élite. Londres y otras ciudades grandes se han convertido en los lugares clave para la formación de esta élite.

Por el contrario, el “precariado” obtiene la puntuación más baja en todas las categorías – ellos carecen de dinero en efectivo, de acceso a la cultura y de contactos (ver la siguiente imagen). Otra clase, que llamamos clase emergente de trabajadores de servicios, tiene mucho más capital social y cultural, pero no dinero. Son los jóvenes educados incapaces de obtener apoyos en el mercado laboral competitivo de hoy día. Nuestro modelo no encuentra una línea clara entre clase media y clase obrera; en vez de ello, es sensible y por ello capta la polarización, la cual se intuye como muy poderosa en muchas partes del mundo.

El enfoque CARs muestra que las divisiones de clase no se reducen necesariamente por invertir en educación. Aquellas familias con más capital cultural y económico están mejor emplazadas para asegurar que sus hijos obtengan acceso a las instituciones más prestigiosas, dado que entrar es una competición y que aquellos con más ventajas tenderán a ser los mejores. Es un desafío, incluso una visión pesimista, de las actuales tendencias sociales. Este modelo está basado en datos de EEUU. Necesita ser afinado en otros países para considerar sus situaciones específicas.

Las críticas al CARs caen sobre sus conceptos y metodología, argumentando que mezclar la clase con dimensiones sociales y culturales lleva a la imprecisión[10]. Los críticos se lamentan de que la renta pueda fluctuar considerablemente y sea difícil de medir: ¿estamos midiendo individuos u hogares? ¿Incluimos los beneficios y los ahorros de pensiones? Es más, la gente a menudo declara su ocupación con más exactitud que sus rentas.

Algunos críticos argumentan que la cultura es menor o de importancia secundaria. Numerosos sociólogos han examinado la emergencia de “el omnívoro cultural” que se alimenta de Mozart, Gran Hermano, películas de Bollywood y el equipo de basket Los Angeles Lakers. Esto es una visión mucho más pluralista que la de Bourdieu, la cual muchos de estos críticos sienten que es específicamente francesa en su veneración de “lo culto” y “lo intelectual”[11].

Las diferencias entre estos enfoques sobre la clase no son sólo académicas. Afectan a cómo los gobiernos abordan las desigualdades crecientes. Para el enfoque ocupacional, las divisiones se originan en la estructura del empleo. Sus defensores sostienen que invertir en educación por sí sólo no aborda las desigualdades de clase subyacentes. Reestructurar la economía y las relaciones de empleo debe ser central.

Los defensores del enfoque CARs quieren romper la acumulación de los diferentes capitales. La llamada de un impuesto anual del 1% sobre la riqueza de Picketty es un conocido ejemplo. Políticas de vivienda, patrimonio y ciudadanía son importantes, como lo es permitir a la gente procedente de grupos con backgrounds desfavorecidos acceder a la educación superior, y forjar nuevos lazos sociales para los sectores marginalizados.

Guerras de clase

¿Por qué los sociólogos están en desacuerdo sobre estas diferentes aproximaciones a la definición de clase? Hay varias razones. Hasta cierto punto, es algo tribal: diferentes comunidades de investigadores tienen sus lealtades. Los sociólogos establecidos sienten que los enfoques del pasado siglo han sido probados y refinados a lo largo de muchos años. Las categorías sobre el empleo son particularmente queridas por investigadores que se centran en análisis cuantitativos de encuestas representativas a nivel nacional, como los famosos estudios británicos sobre las cohortes de nacimiento.

Los defensores del CARs son más populares entre los más jóvenes, sociólogos más heterodoxos, especialmente aquellos formados en métodos cualitativos como las etnografías o los estudios de caso. Estos nuevos investigadores se sienten más atraídos hacia colecciones de datos de encuestas no representativas. Hay también estilos teóricos diferentes. La escuela de la clase ocupacional prefiere modelos formales que puedan ser predictivos, mientras que los investigadores CARs están más preocupados con explicaciones descriptivas.

¿Pueden ambos bandos ser reconciliados? Bajo mi punto de vista, pueden. En parte es una cuestión de mostrar modestia por parte de ambos bandos, reconociendo lo que el otro tiene que ofrecer, y ofreciendo ramas de olivo. Ante todo, ambos campos están preocupados con las injusticias y la desigualdad y con desafiar las ventajas de los ricos y los poderosos. Sería una pena si este objetivo compartido se perdiera entre riñas internas.

Bajo este espíritu de reconciliación, deberíamos apreciar que los dos “bandos” utilizan el concepto de clase de diferentes maneras. El enfoque ocupacional busca definir la clase como una variable, de tal manera que sus efectos distintivos puedan ser apreciados en oportunidades vitales, mortalidad, éxitos educativos etc. Han hecho este trabajo francamente bien. El enfoque CARs se ocupa de la clase como proceso histórico – identificando las formas en las que se crean las clases y moldean el cambio social.

Se sigue de esto que cada uso tiene su utilidad. Una forma de hacer progresos sería una consideración más a fondo de cómo las clases ocupacionales están asociadas con procesos culturales, sociales y económicos. Aquí, es posible aprovechar las nuevas formas de recoger datos para explorar congruencias y diferencias en sus perspectivas. Las encuestas representativas a nivel nacional a menudo no han desarrollado preguntas sobre capital social y cultural. Y con muestras cuyo tamaño raramente supera las 10.000 personas, a menudo hay limitaciones para examinar casos excepcionales y “microclases”.

Hay un interés creciente en usar los registros de impuestos para examinar la desigualdad económica. Con éstos no hay necesidad de tomar muestras, y los análisis de rentas y ocupaciones pueden hacerse sobre toda la población. Tales datos no dan información sobre capital social y cultural, pero ellos quizás puedan ser combinados con datos geodemográficos, recogidos por investigadores de mercados en zonas locales. Esto provee una información amplia sobre consumo y gasto. De forma similar, Google, Facebook, Amazon y otros manejan un vasto tesoro de datos sobre comunicación, conexiones, consumo, nivel de salud, etc.

Como un primer paso, desarrollar trabajos interdisciplinares ofrece grandes posibilidades. Involucrar a economistas, antropólogos y politólogos junto a los sociólogos es la manera más probable de hacer que las mezquinas disputas internas parezcan discusiones de parroquia. Los científicos sociales han sido más lentos que sus colegas de ciencias naturales en salir de las identidades de cada disciplina para formar equipos interdisciplinares que trabajen problemas comunes.

El estudio de nuestras sociedades desgarradas por la desigualdad sólo puede ser afrontado si los académicos y los políticos de todos los campos ponen en común sus habilidades.

Notas:

[1] Savage, M. et al. Sociology 47, 219–250 (2013). http://soc.sagepub.com/content/47/2/219

[2] Tyler, I. Revolting Subjects: Social Abjection and Resistance in Neoliberal Britain (Zed Books, 2013)

[3] Goldthorpe, J. H., Llewellyn, C., & Payne, C. Social Mobility and Class Structure in Modern Britain (Clarendon, 1980)

[4] Rose, D. & Harrison, E. (eds) Social Class in Europe: An Introduction to the European Socio-economic Classification (Routledge, 2010)

[5] Williams, M. Work Employ. Soc. http://doi.org/bqfx (2016).

[6] Erikson, R. & Goldthorpe, J. H. The Constant Flux: A Study of Class Mobility in Industrial Societies (Clarendon Press, 1992).

[7] Véase, por ejemplo, Maloutas, T. South Eur. Soc. Polit. 12, 443–460 (2007).http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13608740701731382

[8] Weeden, K. A. & Grusky, D. B. Am. J. Sociol. 117, 1723–1785 (2012).http://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/665035

[9] Prieur, A. & Savage, M. Eur. Soc. 15, 246–267 (2013).http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/14616696.2012.748930

[10] Mills, C. Sociology 48, 437–444 (2014). http://soc.sagepub.com/content/48/3/437

[11] Milanovic, B. Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization (Harvard Univ. Press, 2016).

 

Mike Savage

es profesor de la London School of Economics.

Fuente:

Nature nº537, 475-479 (22 de septiembre 2016)

Traducción:Julio Martínez-Cava

Temática:

Capitalismo contemporáneo

Desigualdad económica

Lucha de clases